En esta expo puedes"mirar con las manos" arte de Caravaggio

‘Contacto’ es la muestra abierta en el Museo de Roma donde se invita a sentir con el tacto las obras de célebres pintores trasladadas a relieves bidimensionales
'El profeta Isaías', fresco de Rafael (1511)
'El profeta Isaías', fresco de Rafael (1511) (Especial/ en.museodiroma.it)

Ciudad de México

Sentir con las manos las obras de grandes maestros como Caravaggio, Correggio o Rafael, comprender los matices y descubrir detalles de sus obras con el tacto y no la vista es lo que propone la muestra Contacto, que se celebra en el Museo de Roma.

“Se pueden tocar con las manos pinturas que normalmente solo se ven y que ahora hemos realizado en relieves bidimensionales para brindar la posibilidad de tocar los personajes, los paisajes y cualquier otro elemento que se encuentre en los cuadros”, explica Chiara Di Pillo, una de las guías de la exposición.

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La muestra se celebra en el Museo de Roma de la céntrica Plaza Navona hasta el 1 de octubre y está compuesta por cuatro obras: Magdalena penitente y La Virgen de los peregrinos, de Caravaggio. Lamento sobre el Cristo muerto, de Correggio. Y El Profeta Isaías, de Rafael. Cada una de ellas, tres óleos sobre lienzo y un fresco, ha sido reproducida en superficies en relieve.

La experiencia requiere paciencia, deleitarse sin prisas en cada milímetro

La idea inicial de esta exposición fue otorgar a las personas ciegas la oportunidad de disfrutar “con sus propias manos” estos cuadros, pero esa intención se hizo más amplia y ha acabado permitiendo a todos, videntes e invidentes, palpar el arte.

“Quienes pueden ver, también redescubren el sentido del tacto, al que normalmente se le da menos importancia cuando se habla de arte, donde se privilegia el sentido de la vista”, relata Di Pillo.

Nada más entrar en la exposición, una guía entrega al visitante una venda que se deberá colocar en los ojos, luego es conducido frente a las reproducciones en relieve de los distintos cuadros e invitado a acariciar las líneas del marco para comprender las dimensiones de la obra que tiene delante.

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Una frase en braille que podrá recorrer con sus dedos y que será leída por la guía que le acompaña, le indicará el título del cuadro, el nombre del autor y la fecha en la que fue pintado. Entonces, lentamente y desplegando su imaginación, el visitante se acerca a la comprensión de cada uno de los cuadros, rozando las siluetas de los personajes, los pliegues de sus ropajes, las rugosidades de sus cabellos o la tersura de sus rostros.

La experiencia requiere paciencia, deleitarse sin prisas en cada milímetro que recorren los dedos para poder advertir todo tipo de sensaciones y así lograr “ver” con las manos. Al final, el visitante podrá ver la obra que ha palpado en unas imágenes que reproducen la original.

Los cuadros carecen de colores, pues estos no se pueden ver, pero en la superficie blanca se alternan texturas diversas: rugosas, lisas, suaves, ásperas, y relieves de distinta altura.

  [‘Lamento sobre el Cristo muerto’, Antonio Allegri da Correggio (1524)]


 [‘Magdalena Penitente’, Michelangelo Merisi Caravaggio (1594-95)]


AG