La odisea de crear 'Cien años de soledad'

En 2001 el diario El País publicó un escrito del Nobel Gabriel García Márquez donde relata la odisea que vivió al escribir Cien años de soledad. 
'La ascensión de Remedios la Bella". Escultura ubicada en Aracataca, Colombia. Esta escena de 100 años de soledad nació mientras 'Gabo' observaba a su esposa Mercedes tender la ropa en su casa de San Ángel.
'La ascensión de Remedios la Bella". Escultura ubicada en Aracataca, Colombia. Esta escena de 100 años de soledad nació mientras 'Gabo' observaba a su esposa Mercedes tender la ropa en su casa de San Ángel.

México

Unos días antes de que se subastara en Barcelona el manuscrito de prueba para imprenta de Cien años de Soledad, que constaba de 180 folios y 1,026 correcciones a mano, Gabriel García Márquez publicó en el diario español El País, la historia de ese manuscrito que pasó 24 años en un baúl.

En el artículo 'La odisea literaria de un manuscrito', 'Gabo' reveló su "carpintería" a la hora de escribir la que sería la novela más famosa del realismo mágico.

"Me senté a la máquina para escribir una frase inicial que no podía soportar dentro de mí: 'Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo'."

Esa frase sería la semilla de uno de los árboles genealógicos más grandes de la literatura, el de la familia Buendía.

Por aquellos días, el escritor colombiano trabajaba escribiendo. Vivía de las pocas ventas de sus primeros libros y estaba involucrado en el mundo del cine para poder costear su vida en la Ciudad de México.

"Hasta entonces había publicado cuatro libros en siete años, por los cuales había percibido muy poco más que nada. Salvo por La mala hora, que obtuvo el premio de tres mil dólares en el concurso de la Esso Colombiana, y me alcanzaron para el nacimiento de Gonzalo, nuestro segundo hijo, y para comprar nuestro primer automóvil.

"Vivíamos en una casa de clase media en las lomas de San Ángel Inn...Yo había sido coordinador general de las revistas Sucesos y La familia... Carlos Fuentes y yo habíamos adaptado para el cine El Gallo de Oro, una historia original de Juan Rulfo que filmó Roberto Gavaldón. También con Carlos Fuentes había trabajado en la versión final de Pedro Páramo, para el director Carlos Velo. Había escrito el guión de Tiempo de morir, el primer largo metraje de Arturo Ripstein, y el de Presagio, con Luis Alcoriza. En las pocas horas que me sobraban hacía una buena variedad de tareas ocasionales -textos de publicidad, comerciales de televisión, alguna letra de canciones- que me daban suficiente para vivir sin prisas pero no para seguir escribiendo cuentos y novelas."

Mientras siguiera escribiendo para sobrevivir no podría terminar la novela que no lo dejaba dormir ni estar tranquilo. Él y su esposa Mercedes tomaron una decisión. Sobrevivir a la creación.

Durante 18 meses fincaron sus esperanzas en la novela. Empeñaron joyas, vendieron su automóvil nuevo, pedían crédito en las tiendas, prórrogas a arrendador y se limitaban todo lo posible.

Pero la camaradería y las amistades de 'Gabo' y su esposa lograron que el proyecto de 'Macondo' no se cayera.

"Los mejores amigos se turnaban en grupos para visitarnos cada noche. Aparecían como por azar, y con pretextos de revistas y libros nos llevaban canastas de mercado que parecían casuales. Muy pronto me di cuenta de que las reacciones y el entusiasmo de todos me iluminaban los desfiladeros de mi novela real."

Luis Alcoriza, Carlos Fuentes, Carmen y Álvaro Mutis, Carlos Medina, entre otros, llevaron comida e invitaron a fiestas al escritor y su esposa.

"A principios de agosto de 1966, Mercedes y yo fuimos a la oficina de correos de San Ángel, en la Ciudad de México, para enviar a Buenos Aires los originales de Cien años de soledad. El empleado del correo puso el paquete en la balanza, hizo sus cálculos mentales, y dijo: 'Son ochenta y dos pesos'. Mercedes contó los billetes y las monedas sueltas que llevaba en la cartera, y me enfrentó a la realidad: 'Sólo tenemos cincuenta y tres.'"

El tropiezo no les impidió su cometido y enviaron una mitad primero, pero tenían que averiguar cómo mandar la segunda. Buscaron en su casa todo lo que pudieran empeñar, apenas un calentador eléctrico y una batidora, y sus anillos matrimoniales.

"El lunes a primera hora fuimos al Monte de Piedad más cercano, donde ya éramos clientes conocidos, y nos prestaron -sin los anillos- un poco más de lo que nos faltaba. Sólo cuando empacábamos en el correo el resto de la novela caímos en la cuenta de que la habíamos mandado al revés: las páginas finales antes que las del principio."

Lo último que diría Mercedes antes de enviarlo y recibir en junio de 1967 la primera versión impresa de 100 años de soledad, fue: "Sólo falta que el libro sea malo".

El manuscrito de prueba para imprenta que constaba de 180 folios y 1,026 correcciones a mano, se lo regaló al cineasta mexicano Luis Alcoriza y su esposa con la frase: "Del amigo que más los quiere en este mundo. 1967".

Gabo recuerda cómo Alcoriza no quería vender "esa joya", aunque los "sacara de pobres".

"Luis Alcoriza murió en su ley en 1992, a los setenta y un años, en su retiro de Cuernavaca. Janet siguió allí, y murió seis años después, reducida a un pequeño núcleo de sus amigos fieles. Lo único que me parece injusto de esta historia a la vez inverosímil y memorable es que Luis y Janet vivieran sus últimos años con cientos de miles de dólares guardados a salvo del tiempo y las polillas en el fondo del baúl, por la invencible dignidad ibérica de no vender el regalo del amigo que más los quiso en este mundo."