El tango perdió al letrista y poeta Horacio Ferrer

En su honor, recordamos fragmentos de una conversación que sostuvo con MILENIO el año pasado en ocasión de sus 80 años.
Su música no depende ni de la técnica ni de la difusión, sino del talento humano, decía el maestro.
Su música no depende ni de la técnica ni de la difusión, sino del talento humano, decía el maestro. (EFE)

México

El tango también es uruguayo. No es que queramos traer a colación esa vieja teoría que afirma que el género nació en aquel país, o que Gardel vino al mundo en Tacuarembó, República Oriental del Uruguay, en lugar de Toulouse, Francia. Más bien queremos recordar que un uruguayo, que hizo suyo el tango en Argentina, murió el domingo en Buenos Aires. Y era grande.

El letrista y poeta Horacio Ferrer, quien realizó colaboraciones emblemáticas con Astor Piazzolla en canciones como "Balada para un loco" o "María de Buenos Aires", se volvió tan argentino que vivió los últimos 40 años en el Hotel Alvear de Buenos Aires, al que calificó de un "refinamiento extraordinario", con su compañera la actriz Lucía Michelli –Lulú–. Sus cenizas debieron haber sido esparcidas ayer en el Río de la Plata, luego de haber sido velado en la sede del poder legislativo porteño, al que acudieron gran cantidad de amigos y seguidores.

Al describir su apariencia en el funeral, la agencia de noticias argentina Télam escribió que "los restos del compañero de aventuras estéticas de Astor Piazzolla, una dupla que modificó el color del tango, descansan a cajón abierto y muestran la bufanda del Huracán, club (de futbol) del que era hincha."

Conoció a Piazzolla en 1955 y, como escribió Eduardo Parise en el diario Clarín, "la sociedad iba a ser histórica, para alegría y regocijo de quienes siempre pusieron el oído a tanto talento musical y poético. El punto de partida lo marca en 1968 la operita María de Buenos Aires. Después, la seguidilla sería imparable: con Piazzolla hicieron 54 obras, entre ellas 'La bicicleta blanca', 'Chiquilín de Bachín', o la serie de las baladas, con esa nave insignia que es 'Balada para un loco', tan vapuleada en el estreno realizado en 1969 en el Luna Park."

El propio Parise declara que, además de Piazzolla, don Horacio compuso para otros grandes músicos, como Roberto Grela, Leopoldo Federico, Horacio Salgán y Raúl Garello. "Pero quizá la máxima obra, la hija pródiga que deja Horacio Ferrer, sea la Academia Nacional del Tango, algo que él mismo definía como 'una novela sorprendente'.

En declaraciones a Clarín, el poeta decía que al respecto: "Hay que tener mucho tarro, buena compañía, perseverancia, alegría de haberlo realizado y de considerar que yo, que no nací en la Argentina, pueda ofrecerle a la Argentina una Academia Nacional del Tango que era una cosa casi imposible de imaginar antes. Eso me satisface y es como una especie de gratitud para un país tan maravilloso y tan loco como la Argentina".

Buenos versos

En ocasión de sus 80 años, el año pasado lo entrevisté telefónicamente, gracias a la colaboración de su ayudante, Federico Finocchietti. El autor de un libro fundamental para entender el género, El Tango: su historia y evolución, dijo que su gran reto diario era "escribir un buen verso y escribir buenos tangos".

Ante la pregunta de si el tango vivía un renacimiento y cómo influían los medios de comunicación en ello, respondió categórico: "el tango ha renacido siempre, no es reciente. El tango ha renacido desde el siglo XIX. No depende ni de la técnica ni de la difusión, sino de lo humano, del talento humano y de una gracia que es prístina en toda su trayectoria."

Aseguró que recordaba su relación con Piazzolla "maravillosamente bien. Lamentablemente él se fue tan temprano (murió en 1992 a los 71 años), pero era un hombre de una inspiración genial y un querido amigo". No era difícil trabajar con él, afirmó, aunque "a veces era difícil trabajando con los músicos, a pesar de que tuvo muy buenos amigos y muy buenos solistas, siempre, en su orquesta. Nosotros disfrutamos de una vida en común realmente muy feliz: están las obras que hemos hecho."

Ferrer no distinguía el tango tradicional del llamado nuevo tango: "El nuevo tango es tango, si no, sería nueva cumbia, ¿no?", declaró entre carcajadas. Además se manifestó optimista sobre el estado de esta música. "Me llama la atención la cantidad de músicos jóvenes que existen, especialmente bandoneonistas, que son virtuosos para dejarlo a uno con la boca abierta. Tenemos en la Academia una cátedra para enseñar letras y poemas tangueros, dirigida por el maestro Alejandro Martino y supervisada por mí. Es una manera distinta de saber cómo se construye una letra de tango, cómo se escribe y cuál es la temática diferente para esta época."