Montemorelos: la estadía confirmada de Fidel en NL

Un hotel de ese municipio es quien tiene el único registro bibliográfico sobre la estadía del "comandante en jefe", quien juntó a una comitiva almorzó un día de agosto en 1956. 

Monterrey

Un pequeño parador a la orilla de la carretera, que va desde San Luis Potosí a Estados Unidos, recibió a la comitiva que preparaba la llamada Revolución Cubana.

Si en Monterrey rondan los mitos sobre la presencia de Fidel Castro, es un hotel en Montemorelos quien tiene el único registro bibliográfico sobre la estadía del posterior “comandante en jefe”.

Dentro del libro La palabra empeñada, de Heberto Norman Acosta y editado por la Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado de La Habana, se cita que Castro junto a una comitiva se detuvieron en Montemorelos para almorzar en agosto de 1956.

En el pequeño auto iban Jesús Montané, Melba Hernández, Faustino Pérez, Rafael del Pino e Inés Amor, quienes intentarían cruzar a la ciudad de McAllen para comprar armamento, y así preparar la revolución que tumbaría el régimen que Batista mantenía en Cuba.

El historiador y director del Archivo General de Nuevo León, Héctor Jaime Treviño, destaca el siguiente pasaje vertido en el libro de Heberto Acosta, publicado en abril del 2005:

“Toda esa mañana el auto continúa su camino, hasta llegar en las primeras horas de la tarde a la ciudad de Montemorelos (…). Se detienen para almorzar en el hotel Kasino y después Fidel, Faustino y Rafael del Pino se separan del grupo, para trasladarse a la ciudad de Reynosa, estado de Tamaulipas, donde aguardan toda la noche para hacer el cruce de la frontera al día siguiente”, relata Acosta en La palabra empeñada.

Al Respecto, Treviño Villarreal agrega: “Mucho se especula sobre la estadía de Castro en Monterrey y sí estuvo, pero no tenemos evidencia. Sobre su comida en Montemorelos sí tenemos registro”.

En su relato, Heberto Acosta sitúa algunas escenas sobre la breve estadía del convoy revolucionario por la zona citrícola de Nuevo León en 1956.

“Por su parte Montané, Melba e Inés Amor, al no encontrar alojamiento en el motel de Montemorelos debido a una convención que allí se celebra, se ven obligados a trasladarse aquella tarde en el mismo auto, conducido por Montané, a la ciudad de Monterrey, donde se alojan en un pequeño hotel”, se cita en el libro editado en Cuba.

Los mitos y relatos señalan que Fidel Castro fue invitado a Monterrey en 1952 por la comunidad cubana, en especial por el beisbolista Lázaro Salazar. La tradición oral lo sitúa como un cliente asiduo de bares como Lontananza y La Favorita.

El fotógrafo Rafael Domínguez García asegura haber retratado al ex mandatario en una reunión en la colonia Mitras, a donde asistieron empresarios, beisbolistas, artistas como Yolanda Montes, aunque ocurrida en 1952.