5 momentos del periodismo que marcaron la historia

En el Día de la Libertad de Prensa hacemos un recuento de casos cruciales en la historia del periodismo mexicano e internacional.
Fotograma de la película "Todos los hombres del presidente", con Robert Redford y Dustin Hoffman.
Fotograma de la película "Todos los hombres del presidente", con Robert Redford y Dustin Hoffman. (Especial)

Ciudad de México

Lawrence Wright, periodista de The New Yorker y ganador del premio Pulitzer, ha dicho que el periodismo en países con líderes autoritarios representa un deporte de alto riesgo.

Su comentario, quizá, no resulte novedoso, pero no deja de ser crudamente real y no es casual que haga alusión a México, un país donde las cifras de periodistas asesinados, atacados o amenazados parecen recursos de la ficción. No lo son.

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En el Día de la Libertad de Prensa, recordamos cinco momentos del periodismo que han marcado la historia.


“La constitución ha muerto”

En 1902, los hermanos  Ricardo y Enrique Flores Magón tomaron las riendas de El hijo del Ahuizote, una publicación que había sido fundada 17 años atrás por el poblano Daniel Cabrera Rivera, escritor, dibujante, periodista y editor.

La publicación era satírica y de tendencia liberal criticaba duramente al Porfiriato. Esa postura orilló a Porfirio Díaz a una decisión radical: la clausura.

Sin embargo, la obstinación de los Magón los hizo desafiar al presidente. Fundaron entonces El Nieto del Ahuizote, El Padre del Ahuizote y El Bisnieto del Ahuizote, cuya vida fue en realidad breve.


El 5 de febrero de 1903, el aniversario de la Constitución de 1857, los Flores Magón se plantaron en los balcones del edificio donde se realizaba e imprimía El hijo del Ahuizote, colocaron en los muros la foto de Juárez y varias señales de luto, y se retrataron acompañados de otros colegas con la leyenda: “La constitución ha muerto”.

Según cuenta Diego Flores, biznieto de Enrique Flores Magón, desde que surgió la publicación, su objetivo fue oponerse al gobierno de Porfirio Díaz y luchaba por la garantía de la libertad de expresión, que no era respetada bajo el Porfiriato.


El escándalo de Watergate

Uno de los momentos más notables del periodismo en la segunda mitad del siglo XX en Estados Unidos fue el escándalo de Watergate. La cobertura de los medios de comunicación, particularmente del Washington Post y sus reporteros Bob Woodward y Carl Bernstein se convirtió en un hito en el periodismo mundial.

La historia comienza con el descubrimiento de que un grupo de hombres había espiado e invadido la sede del Comité Nacional del Partido Demócrata en el edificio de oficinas Watergate, en Washington, en mayo de 1972, en plena campaña por la reelección del presidente Richard Nixon.

Los reporteros siguieron el rastro de los invasores y llegaron al equipo de Nixon, quien negó su participación e incluso trató de encubrir los hechos. Pero esto también fue sacado a la luz por Woodward y Bernstein, quienes descubrieron incluso que el presidente Nixon grababa todas sus conversaciones en la Casa Blanca así como sus llamadas telefónicas.


Gracias a este hallazgo, las grabaciones se dieron a conocer y en ellas se revelaba no sólo la participación de Nixon en el escándalo Watergate, sino también muchos otros aspectos oscuros de su administración y del mismo personaje.

Todo terminó en el 9 de agosto de 1974 con la renuncia de Nixon a la presidencia ante su inminente destitución. Es la historia de dos periodistas que durante dos años llevaron a cabo una de las investigaciones más extraordinarias en la historia de la política y el poder estadunidense.


El golpe a Excélsior

En los años sesenta, el periódico Excélsior, dirigido entonces por Julio Scherer, se distinguía por sus informaciones veraces y documentadas en años en los que el control de los gobiernos priistas sobre la prensa era casi absoluto. En las páginas de ese diario se reunía un equipo de reporteros, columnistas, caricaturistas, intelectuales y trabajadores muy destacado en el ámbito del periodismo, organizado además como una cooperativa.

Iniciado el gobierno de Luis Echeverría en la década de los setenta, las informaciones del diario molestaban cada día más a la presidencia. La denuncia de la demagogia gubernamental y los reportes sobre la llamada “guerra sucia” llevada a cabo por el régimen no sólo contra las organizaciones guerrilleras armadas (Lucio Cabañas, Genaro Vázquez, el Partido de los Pobres) sino contra toda disidencia estudiantil, sindical y política, llevaron a un enfrentamiento final.


El junio de 1976, casi al término del sexenio de Echeverría, el régimen organizó una maniobra de invasión de los terrenos que Excélsior tenía destinados a sus trabajadores, provocando con ello un conflicto mayor. Para el 8 de julio de ese año, la maniobra se complementó con un golpe a la misma cooperativa, llevado a cabo por disidentes e infiltrados gubernamentales.

Ese día, Julio Scherer y su equipo fueron expulsados del edificio que ocupaba el periódico sobre la avenida Reforma, marcando así un parteaguas en el periodismo mexicano, no sólo por la obvia maniobra de represión gubernamental, sino porque a partir de entonces el periodismo mexicano se diversificó y enriqueció como nunca antes, con la publicación de nuevos periódicos, semanarios y revistas culturales que desde entonces alimentan al periodismo nacional. El 6 de noviembre de ese año apareció el primer número de Proceso, que se convertiría en la gran revista de investigación periodística de las siguientes dos décadas, con la bandera de la libertad de expresión.

Wikileaks

Creada en 2006 por el activista australiano Julian Assange, esta organización puso en jaque a algunos de los gobiernos más poderosos del mundo en 2010, cuando gracias a la filtración de información clasificada que hizo la ex soldado estadunidense, Chelsea Manning, –antes conocida como Bradley— el mundo conoció secretos federales que hasta entonces habían sido resguardados como verdaderos tesoros.


La primera gran filtración de Wikileaks fue un video que mostraba a soldados estadunidenses asesinando a un fotógrafo de la agencia Reuters y a otras diez personas. Pero el verdadero impacto mediático vino en junio de 2010: de la mano de diarios como The New York Times, The Guardian y Der Spiegel, la organización difundió unos 92.000 documentos sobre la guerra de Afganistán. Cuatro meses más tarde, fueron revelados cerca de 400 mil documentos del Departamento de Defensa de Estados Unidos relacionados con la guerra de Irak.

Entre los asuntos que revelaron aquellos documentos están el boicot de China a Google o los negocios petroleros de Putin y Berlusconi y las instrucciones que giró el departamento estadunidense para espiar al secretario general de la ONU.


La Casa Blanca

En noviembre de 2014, un equipo de periodistas — Daniel Lizárraga, Rafael Cabrera, Irving Huerta y Sebastián Barragán— logró documentar la existencia de una mansión valuada en más de 4 millones de dólares y adquirida a un empresario cercano a Enrique Peña Nieto, a precio preferencial.

El Grupo Higa, propiedad de Juan Armando Hinojosa, fue la única empresa mexicana que formó parte del consorcio ganador de la licitación del Tren México-Querétaro, que fue revocada por el presidente un día antes de que saliera a la luz el reportaje.

Casi un año más tarde, en agosto de 2015, Peña Nieto se disculpó con quien se hubiera “indignado” y reconoció que el gobierno federal había perdido la confianza de los mexicanos.

“Reconozco que estos acontecimientos dieron lugar a interpretaciones que lastimaron e indignaron a muchos mexicanos. A todos ellos, les ofrezco una sincera disculpa", dijo.


ASS/AG