• Regístrate
Estás leyendo: Modifico la memoria y la hago literatura: Manjarrez
Comparte esta noticia
Lunes , 28.05.2018 / 03:57 Hoy

Modifico la memoria y la hago literatura: Manjarrez

Su historia muestra una 'Ciudad Luz' que ya se ha perdido.

Publicidad
Publicidad

Verónica Díaz

Inquietudes que recorren París desaparece (Ediciones Era, Conaculta, 2014), la nueva novela de Héctor Manjarrez (Ciudad de México, 1945): ¿cómo fue posible que se aplicara un doble rasero para justificar la falta de libertad en el orbe socialista? ¿Por qué se decía que no importaba que no hubiera libertad en esos países (incluyendo Cuba) porque, en cambio, estaban alfabetizando o tenían una medicina más moderna o humana?

La pregunta es toral para el escritor, quien vivió un año en Belgrado, Yugoslavia: "Era un país socialista (aunque estaba afuera del orbe estalinista, pero era socialista) en donde la medicina era pésima, el trato a los seres humanos era despótico y la gente iba a la cárcel sin siquiera por pensar en contra del régimen sino porque pensaban que pensaban contra el régimen".

Pero el lector no hallará una respuesta porque, como escribió Christopher Domínguez Michael, "a Héctor Manjarrez no le interesan las respuestas, el suyo es un arte de la pregunta".

El escritor explica: "Yo no estoy haciendo una interpretación; es una novela sobre una ciudad donde sí había una casta intelectual, una época en la que su opinión era muy importante: lo que dijera Jean-Paul Sartre de Simone de Beauvoir inmediatamente tenía ecos y eso alteraba la conducta de los habitantes de esa ciudad y de otras ciudades".

La literatura de Manjarrez es pródiga en interrogaciones: "¿Por qué recuerdo a Slobodanka después de tantos y tantos años? ¿Dónde estaban los Simone de Beauvoir, Andrés Herbaid, Jean-Paul Sartre y Paul Nizan de mi vida?", se pregunta el narrador, quien resume así la certeza de que está perdido al buscar ahora la Ciudad Luz de los años sesenta.

"Ahora, el barrio latino es turístico; sigue siendo igual de bello pero es burgués, muy caro. Ahí están los edificios del siglo XVIII y XIX, que son históricos, y sigue igual que antes pero ahora ya no son...". Manjarrez detiene esta descripción y explica esos cambios: "Es que ahora esos edificios ya hasta tienen baño, ya no suceden cosas, ya no hay galerías ni librerías ni cafés".

Pero la novela no es un ejercicio de nostalgia personal, como explica el autor: "No es mi vida ni la de mis amigos la que está ahí. Siempre he escrito mis libros porque ellos se escriben solos. Si yo me baso en la memoria para escribir, modifico la memoria y la convierto en literatura".

Los personajes del cuento que dieron origen a la novela (una pareja de homosexuales) siguen presentes en la novela pero de manera esporádica y más bien para sembrar en el lector más incertidumbres que respuestas. "No tengo la más remota idea", dice Manjarrez cuando se le pregunta qué aspectos de la condición humana muestran estos personajes plantados en el París de los sesenta.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.