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Martes , 19.06.2018 / 04:32 Hoy

“Mis poemas son de sangre y esperanza”: Óscar Oliva

El escritor chiapaneco presenta una recopilación de su obra de más de cinco décadas, en la que ha planteado preguntas sin respuesta.

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Jesús Alejo Santiago

A Óscar Oliva le faltan dos años para llegar a sus ocho décadas de vida —ya transcurrió uno sin que la enfermedad haya regresado a su cuerpo—, 55 de los cuales ha dedicado a la poesía, que comienza con La voz desbocada —que aparece en La espiga amotinada— y termina con Estratos. Es una trayectoria recopilada en el volumen Iniciamiento. Poesía reunida.

"Cuando la editorial me empezó a mandar las pruebas, me tuve que leer todos mis libros y me encontré con algunos poemas que no había leído desde hace mucho tiempo. Eso fue una revaloración, porque me encontré con poemas que no estaban completamente terminados, no tenían una dimensión justa en todas las posibilidades, pero también me encontré con poemas cerrados, para mí bien concluidos.

"Pero aparte de esto, me di cuenta de que toda mi poesía es una especie de crónica de los acontecimientos álgidos que han sucedido en el país, desde las huelgas ferrocarrileras de 1958-1959, hasta la terrible desaparición forzada de los 43 muchachos de Ayotzinapa. Me di cuenta de que soy una especie de cronista de lo que ha sucedido en Chiapas y en nuestro país desde hace más de 55 años".

La publicación conjuga esfuerzos de diferentes instituciones: el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas, la Universidad Autónoma de Chiapas, la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, el Conaculta y la Editorial Aldus.

En ese libro recorremos los caminos de la obra de Oliva (Tuxtla Gutiérrez, 1937): la crónica de un tiempo, pero además el aprovechamiento de diversos lenguajes metafóricos, en el que cada metáfora, cada imagen se convierte en personaje. Cobran vida.

"Me di cuenta, al estar leyendo estos libros, de que mis poemas, si tienen alguna fortuna, si tienen algunos hallazgos, son vivos, de aliento, de sangre, de esperanza, de felicidad, de gozo estético, y poemas que se quedan absortos ante preguntas sin respuesta. Mi poesía está siempre llena de preguntas, y sin respuestas".

El compromiso del poeta

Oliva reconoce que su poesía es una crónica de su tiempo, y al mismo tiempo es un convencido de que el mayor compromiso de un escritor es "escribir su poesía lo mejor posible", aun cuando también vive con la certeza de que un poeta no tendría por qué enmendar, sustraer u ocultar un trabajo poético que le haya gustado o no, porque un poema, "si tiene algún alcance, algún valor, algún toque musical, algún toque de aliento de vida, entonces es posible que le guste al lector".

"Mi naturaleza es de la región de Chiapas, mi reloj biológico es de allá. Entonces no tengo que actuar ni que fingir: me llegan sus problemas. Lo que me espantó un poco al leer el libro es que hay mucha cólera y sufrimiento, pero yo no soy así: al contrario, soy un hombre alegre, en la adversidad lo he sido. Entonces me pregunté quién es el violento, quién es el colérico, y esa violencia viene desde arriba: de los poderosos, de los que tienen en sus manos toda la violencia organizada".

Oliva asegura que el poeta siempre debe tener los sentidos y los ojos muy abiertos, debe estar revolucionado para ver y asimilar lo que sucede a su alrededor. Por ello, incluso, no le interesa mucho ver hacia el pasado, "ver lo que fui".

"Quiero estar en el presente, porque soy un hombre de este tiempo, soy un hombre de julio de 2015 y sé, porque leo, observo, que en nuestro país están sucediendo cosas atroces que vienen desde la gente de poder".

Iniciamiento. Poesía reunida será presentado mañana, a las 19:30 horas, en la librería Rosario Castellanos del FCE, Tamaulipas 202, colonia Condesa, con los comentarios de Mardonio Carballo y Mario Nandayapa.

Una mirada al futuro

No lo reconoce directamente, pero Óscar Oliva no deja de pensar en Iniciamiento como un punto y aparte en su obra, interesado en la actualidad en los grandes avances tecnológicos que se han dado en estos años, pero también en todo lo que es el pensamiento científico.

"De la poesía del siglo XX hay que olvidarse, incluso de la mía, porque todo eso, que fue una aventura maravillosa, es ya una poesía cerrada, que ya no puede dar más. Si en un momento dio todo, ahora creo que está en un callejón sin salida".

Por ello, Oliva se ha dado a la tarea de escribir, en los últimos dos o tres años, lo que llama "una poesía planetaria": una sobre lo que ocurre en diferentes partes del mundo, lo mismo en alguna aldea del Himalaya o de África, que en alguna comunidad de Oaxaca y de Chiapas.

"Si esa poesía se vuelve planetaria habrá una renovación poética, llegaremos a más gente. Por eso tenemos que volver a iniciar la poesía, tenemos que encontrar Iniciamiento".

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