No mires el reloj; perder y reencontrar

La escritora tampiqueña traduce a su libro como un libro terapéutico porque habla de la vida y la muerte, del sentimiento de pérdida y la reconciliación, la espiritualidad.
Martha Izaguirre.
Martha Izaguirre. (Erik Vargas)

Tampico

Han pasado casi tres años desde que se presentó por primera vez No mires el reloj, el libro de poesía de Martha Izaguirre y aún hoy, es tan vigente y directo porque entrama dos sentimientos permanentes: el de la pérdida y la reconciliación. Itinerante, lo califica su escritora.

Asegura que le ha abierto decenas de puertas y por eso lo sigue presentando en lo que 'cuaja' su siguiente compilado de escritos, que podría salir este mismo año. Pero fuera de los otros planea, No mires el reloj tiene vida propia y versátil, incluso para sanar los dolores de la vida.

"Ha sido un libro itinerante porque lo que he presentado en diferentes foros y me invitaron a presentarlo en el Club del libro de Tampico (el pasado lunes) y la experiencia de esto es que un libro sigue un camino, y que abre y ha abierto posibilidades".

El libro es de sentimientos tan propios pero universales que pueden amalgamarse en situaciones que reflejan, al igual que lo refleja Martha, en la pérdida y el reencuentro propio.

"Lo he presentado hasta en congresos de tanatología, porque el libro transita por la enfermedad de mi padre, la muerte, el duelo, hasta resolverlo en una resurrección propia. Esa es la primera parte del libro, como que contacta mucho con las emociones de las personas, es una emoción universal la de la perdida, aquí la historia es que un libro encuentra foros que no necesariamente se quedan en lo literario, se enlazan con la experiencia humana" explica.

El libro como tal está dividió en dos partes, el homónimo No mires el reloj y en la segunda parte, Delirio de Dios, una sección inexplorada para ser llevado en presentaciones como un objeto propio.

"La segunda parte del libro no ha sido presentada, aprovechada, esa parte se llama Delirio de dios, y habla de la reconciliación con un mundo que así está diseñado, explicarse la existencia con el otro padre, si el primero es encontrarse con el padre terrenal, la segunda parte es con el otro padre, el espiritual".

El primero detalla, "tiene un estilo poético narrativo y la segundo es místico y metafísico, no muy común en la poesía".

Pero finalmente ambos hablan de el transcurrir del tiempo y lo que viene con ello, de todo lo que importa.

"Hablar del muerte y la vida es el tema recurrente, es volver a conectarnos con la finitud, con el momento, con la belleza, y por eso se vuelve en algunos grupos terapéutico, sanador, siempre hay algo que algo que no se permitió sentir o no supo cómo decir, o encuentra respuestas a lo que estaba pensando". El libro tiene tal impacto que ha sido presentado, añade, dentro de grupos de familiares de víctimas de secuestro.

Y ya viene el libro siguiente. Hace meses me había dicho que no lo visualizaba pero hoy asegura que "ahora sí ya lo visualizó". Podría salir este mismo año con sello o si él.

"Tengo muchos textos, muchos poemas para un nuevo libro, son de prosa poética pero no encontraba la conexión, pero ya la encontré y pues podría comenzar a encontrarse. Siempre digo que los libros son como la llovizna, no como tormentas".