La mirada oblicua de Ana Clavel

Lee aquí un fragmento de ‘Las ninfas a veces sonríen’, novela de la Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska.
La escritora también es Premio Nacional de Cuento 'Gilberto Owen' 1991, y Medalla de Plata 2004 de la Société Académique 'Arts-Sciences-Lettres” de Francia.
La escritora también es Premio Nacional de Cuento 'Gilberto Owen' 1991, y Medalla de Plata 2004 de la Société Académique 'Arts-Sciences-Lettres” de Francia. (Alfaguara)

México

Ada es una niña, una ninfa. Una deidad por ser dueña de su sexualidad. Ada asume sus deseos y los vive. Acusada por sus hermanas, es reprendida por su padre, “alias el magnánimo”, por sus fugas a jardines cercanos con hombres mayores que ella, o por esconderse con su primo bajo las sábanas de un cama en su propia casa. Ada, personaje principal de [i][b][url=http://es.scribd.com/doc/177410176/Primeras-Paginas-Ninfas-Veces-Sonrien]Las ninfas a veces sonríen[/url][/b][/i], de Ana Clavel, también es una [i]nínfula[/i].

"Entre los límites temporales de los nueve y catorce años surgen doncellas que revelan a ciertos viajeros embrujados, dos o más veces mayores que ellas, su verdadera naturaleza, no humana sino de ninfas (o sea demoníaca); propongo llamar nínfulas a estas criaturas escogidas'', dice Vladimir Nabokov en [i]Lolita[/i], novela publicada en 1955, catalogada de pornografica en su tiempo, y de la cual Stanley Kubrick dirigió una película con el guión elaborado por el mismo autor ruso.

Otro eco de Nabokov se podría encontrar en el nombre de la protagonista. El novelista de origen ruso publicó en 1969 [i]Ada o el Ardor[/i]. Pero la principal razón de nombrar Ada a su personaje era jugar con el término feérico de hada, “una suerte de juego paronomásico para llamarla, pues, no con la hache muda del mundo de las hadas sino con su equivalente”, dijo.

Otras de las influencias literarias, además de Nabokov, son Elena Garro, Marosa Di Giorgio, Virginia Woolf, James Joyce, Lewis Carroll, Franz Kafka y Felisberto Hernández.

Ana Clavel (1961), acusada de ser políticamente incorrecta con el tema del incesto en [i]Las ninfas a veces sonríen[/i], ganó el Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska, de la Secretaría de Cultura del gobierno del Distrito Federal. Pero también hay lectores que le agradecen por escribir sobre el deseo masculino, aunque no sea "fácil que la gente se atreva a plantarse sin trepidación ante un espejo literario para examinar sus propios sentimientos enjaulados", [b][url=http://www.cultura.df.gob.mx/index.php/sala-de-prensa/sala-de-prensa-2/4978-490-13]dijo durante la inauguración de la XIII Feria Internacional del Libro (FIL) del Zócalo[/url][/b], donde presentará su libro el próximo 26 de octubre.

Su obra ha sido catalogada de erótica. Desde 2005, cuando publicó [i]Cuerpo náufrago[/i], donde el personaje principal, una mujer, se transforma en un varón. Pero ella considera que sus libros exploran el tema del deseo y sus diferentes significados, no sólo el deseo erótico. Por ejemplo, desear ser otra cosa; en [i]Los deseos y su sombra[/i] (2005) el personaje principal, que es una mujer, se transforma en varón.

Para Ana Clavel, una escritora del siglo XX, principios del XXI, es inevitable la dimensión de lo corporeo en sus historias. Aunque también tiene mucho que ver el tipo de narrativa que ocupa, que le da oportunidad de presentar personajes más completos, de cuerpo entero.

“Es una indagación sobre el tema del deseo. Hay mucho de una mirada oblicua, una mirada tangencial que prefiere, en muchos momentos, hurgar en el mundo de las sombras y de esta manera, y presentando como otras posibilidades, a veces en ese irse deteniendo en la narración se va dando también una cierta forma de sensualidad en la escritura, que yo digo que muchos han derivado hacia esa cuestión del erotismo cuando hablan de mis libros”, dijo en entrevista para Milenio.

En el caso de [i]Las ninfas a veces sonríen[/i], Clavel decidió mostrar al cuerpo como El Paraíso, “el más próximo y auténtico”, eso sí, “sin culpas ni remordimientos”. La escritora mexicana decidió tomar el toro por los cuernos y se sumergió en el tema del deseo erótico “desde una mirada transgresora”, dijo durante su discurso en la FIL del Zócalo.

“Es una novelita de exploración del asunto del deseo erótico, del deseo de los sentidos, hay mucho de esa indagación sobre el cuerpo, de ya percibirse a sí misma como una suerte de fuente, por eso es la cosa de ninfa, que justamente se les asociaba con las fuentes fluviales, y esto tiene que ver con la manera en que ella va asumiendo esa manera de percibir y percibirse en el mundo, en el que también descubre que su cuerpo es su propio paraíso”, explicó a Milenio.

“La peculiaridad es que el personaje es muy gozoso, su experiencia en los tránsitos que recorre, aunque pueda tener una huella ominosa, en ciertos momentos, se transforma por su voluntad, por su deseo, en una materia de feliz consagración”, dijo la Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska.

La escritora y periodista Mónica Lavín [b][url=http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=21&art=686&sec=Rese%C3%B1as]escribe en la edición de octubre de la [i]Revista de la Universidad[/i][/url][/b] que en [i]Las ninfas a veces sonríen[/i], “Ana Clavel se ha propuesto vestir el mito y desvestir el tránsito de la niña a la mujer”. Clavel está de acuerdo con la imagen de Lavín que quiere decir, en palabras de Clavel: regresar el mito a nuestra realidad, recuperar lo sagrado de la experiencia de la cotidianidad, “extraer el mundo ideal de lo fabuloso a la materia contemporánea… de tal forma que volvamos a reencontrarnos con esa suerte de divinidad” que dejamos a un lado por el ambiente impregnado de violencia y locura en el que vivimos, y que ya inmersos en él olvidamos nuestra parte divina, nuestro placer, nuestro paraíso.

A continuación las primeras páginas de [i]Las ninfas a veces sonríen[/i]. Descarga y disfruta:

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