La mirada de Josef Albers sobre México

La exposición en el museo Guggenheim de Nueva York da cuenta de los viajes del artista a las zonas arqueológicas de México.
Junto con su esposa, la artista Anni, viajó a nuestro país varias veces entre 1935 y 1967.
Junto con su esposa, la artista Anni, viajó a nuestro país varias veces entre 1935 y 1967. (Especial)

Nueva York

El museo Guggenheim de Nueva York anunció ayer una exposición de la obra que Josef Albers creó durante sus frecuentes visitas a México, lo que revela la influencia que tuvo el arte precolombino en este artista.

Titulada Josef Albers en México, la exposición ilumina la relación entre la obra abstracta del artista —nacido en 1888 en Alemania y fallecido 88 años más tarde en Estados Unidos— y la arquitectura precolombina, además de que incluye muchas fotografías nunca antes exhibidas.

La muestra, que estará abierta desde el próximo 3 de noviembre hasta el 18 de febrero de 2018, presentará una selección de pinturas tempranas muy pocas veces mostradas, lienzos icónicos de sus series Homenaje al cuadrado y Variante/Adobe, así como obras en papel.

La exposición también incluye una rica selección de fotografías y collages de imágenes, muchos de los cuales fueron creados por Albers tras sus frecuentes visitas a sitios arqueológicos mexicanos a partir de los años 30.

Con cartas, estudios y fotografías personales no vistas en las colecciones del museo Guggenheim y de la Fundación Josef y Anni Albers, la exposición ofrecerá una oportunidad para descubrir el aspecto menos conocido de la práctica de este artista.

La muestra también aportará una nueva perspectiva sobre sus obras abstractas más célebres, según el Guggenheim. La muestra es organizada por Lauren Hinkson.

Artista, poeta, teórico y maestro de varios genios como John Cage o Cy Twombly, así como  profesor de artes y diseño en la Bauhaus, Dessau, Berlín y diversas instituciones académicas de Estados Unidos, Albers y su esposa, la artista Anni Albers, viajaron a México y otros países latinoamericanos más de una docena de veces desde 1935 a 1967.

Fueron frecuentes sus visitas a monumentos de la antigua Mesoamérica, que los arqueólogos estaban excavando en una época en que resurgió el interés por el arte precolombino. En cada viaje Albers tomó cientos de fotografías en blanco y negro de pirámides y santuarios.

“El entusiasmo de Albers por las imágenes precolombinas puede considerarse dentro de la compleja historia de los modernistas que miran hacia las culturas no occidentales como fuente de inspiración”, apuntó el museo.

Añadió que su obra contrasta con la de los artistas mexicanos revolucionarios a los que conoció en sus viajes, como Diego Rivera. “Al mismo tiempo, el compromiso a largo plazo de Albers para estudiar el arte y la arquitectura mexicana lo sitúa como una figura preponderante en la historia del arte americano posterior a la Segunda Guerra Mundial”, precisó el Guggenheim.

En ese grupo se encuentran también artistas como Donald Judd, Ad Reinhardt y Robert Smithson, que miraron hacia antiguas tradiciones con una nueva sensibilidad y conciencia.