Paralelos

Escolios.
El 17 de abril se conmemora la muerte de Sor Juana Inés de la Cruz.
El 17 de abril se conmemora la muerte de Sor Juana Inés de la Cruz. (Especial)

Ciudad de México

Por estos días, la inmensa figura de Sor Juana vuelve a asomarse a los medios: se conmemora un aniversario de su muerte y en las radiodifusoras educativas se transmite un magnífico programa sobre su vida, basado en el libro de Octavio Paz, Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe. Paz no fue un académico, pero creó un amplio mosaico crítico de la literatura universal e hispanoamericana. En este panteón, la figura de Sor Juana es fundamental: en Paz hay una pasión e interés profundo por la época en que vivió la escritora; una admiración genuina por su talla intelectual y poética y una sentida identificación con sus dilemas vitales y morales. Paz evoca la rica y compleja atmósfera novohispana, reconstruye los hechos de Sor Juana e infiere en el estado de su espíritu. Paz admite que, pese a lo borroso de los testimonios, sus circunstancias se adivinan dramáticas: hija ilegítima, vive con su madre, sus hermanas y el abuelo en una hacienda de medio pelo, a los nueve años es mandada a casa de unos parientes, ingresa adolescente a la corte virreinal y pronto profesa como monja, acaso más como una cuestión de supervivencia que como vocación. Es natural que estas circunstancias, aunadas a su inusual y sin duda atemorizante perfil intelectual, la hayan hecho sentirse muchas veces aislada. De cualquier manera, Sor Juana se convierte en una monja hiperactiva intelectual y socialmente, que despliega una gran habilidad para lograr protecciones y favores de los poderosos y practica el ingenio literario como una forma de relacionarse y obtener espacio para sus aficiones más serias y personales. Sor Juana cultiva la poesía, el teatro y la prosa y logra un singular dominio de las más variadas formas literarias, desde la poesía cortesana hasta el poema filosófico, desde los villancicos hasta la prosa heterogénea y confesional.

Como señala Paz, por medio del saber, Sor Juana busca transformar su fatalidad de bastardía y pobreza en libertad. Sin embargo, esta afición “inmoderada” por el saber es el pretexto que azuza a sus enemigos y precipita su caída. El libro dedicado a Sor Juana es el más extenso de Paz, lo que habla de su importancia para el escritor. No es extraño, hay muchos paralelos vitales en Sor Juana y Paz: la figura ausente del padre, la presencia curativa del abuelo y su biblioteca, la pobreza y aislamiento juveniles, la ambición intelectual y la conflictiva relación con su medio. Por lo demás, la obra de Sor Juana, como la de Paz, es omnívora, se interesa por todo y cultiva todos los registros; es abstracta y mundana; se compone por obras de gran aliento y textos de ocasión y mezcla el ánimo ascético con la afición al brillo. Los dos transitan por su laberinto de la soledad, son almas gemelas que se encuentran entre la niebla de los siglos. Por eso, la empatía y la profundidad del acercamiento de Paz a Sor Juana y esa mirada comprensiva y admirativa, que no parece la de un historiador, sino la de un consanguíneo.