Florecimiento en arsénico

Vibraciones.
Vibraciones Laberinto
(Especial)

Ciudad de México

Relevo generacional

Operistas mexicanos vivos: Federico Ibarra (9), Marcela Rodríguez (3), Juan Trigos (3), Víctor Rasgado (2), Ricardo Zohn (2), Mario Lavista (1), Gabriela Ortiz (1), Javier Álvarez (1) y Julio Estrada (1). Veintitrés óperas que representan el material esencial para trazar y estudiar el panorama del arte lírico nacional de los últimos 30 años. El más joven del grupo (Trigos) nació en 1965. Todos son compositores de “la generación anterior”. Han sido relevados. ¿Por quién? ¿Dónde están los operistas mexicanos menores de 45? ¿Existen? Hay que buscarlos y seguir su rastro.


Un rastro

Diana Syrse (1984) estrenó A lo chilango en el Foro de Música Nueva Manuel Enríquez 2010. Es una obra para seis voces femeninas que le cantan a la Ciudad de México. Ríen, alburean, se enciman y en su alborotado juego del desorden hay odas al smog y una yuxtaposición de antiguos palacios y un mercado.

Cuatro años después, en el entorno de estas dudas sobre jóvenes operistas, surge el recuerdo de ese divertido sexteto y junto con él una gran curiosidad por saber si Diana sigue componiendo, si sigue escribiendo para voces.

La investigación ha resultado en un descubrimiento impresionante: la Academia Nacional de Teatro de Bavaria le comisionó una ópera que se estrenó el 21 de julio en la Iglesia San Lucas de Múnich. La obra se llama Arsenikblüten, que puede traducirse como “florecimiento en arsénico”.


Florecer en arsénico

Daniélle Sarréra (1932–1949) se arrojó a las vías del tren. Tenía 17. En sus diarios se encontró un relato sobre una joven que es violada por curas; queda embarazada y decide no tener al hijo. Esta historia es la raíz literaria de la ópera de Diana.

—Es un texto difícil de entender; lleno de metáforas, símbolos místicos y pasajes con múltiples interpretaciones.

—¿Y, Diana, cómo lo trasladas a un mundo de sonidos?

—Traté de crear música que describiera lo sagrado y lo profano. Son ambientes a veces misteriosos y a veces mágicos. En algunas partes, la música no solo apoya al texto sino que le da otro sentido a las palabras.

La ópera (cantada en alemán) está escrita para tres cantantes solistas, actriz, coro mixto (cuya función, a la usanza del antiguo coro griego, es comentar los acontecimientos), pequeña orquesta variopinta (órgano, flauta, crótalos y copas de cristal), música electrónica en vivo (interpretada por computadora y sampler) y video (de F. Schaumberger). Se divide en obertura y ocho escenas (dura una hora y 20 minutos).

—¿Qué lenguajes utilizas?

—Hay partes experimentales, otras modernas y unas que rayan, más bien, dentro de lo tradicional, como un aria. Combino música instrumental con electrónica y el coro le da redondez al sonido, un aspecto muy puro.

—¿La música suena desde el interior de la joven?

—Sí, en varias partes nos encontramos dentro de la cabeza de Daniélle. De hecho, los personajes de la ópera son ella, dividida en los ángeles y demonios de su delirio.


El delirio

Una Daniélle real (actriz) entra a la Iglesia; se hinca ante el crucificado y le pide respuestas. Entonces, dentro de su plegaria, su alma se divide en la Niña que fue (soprano), en la Joven que es (soprano) y en la Vieja que puede llegar a ser (mezzo). En su pasado hay alegría; en su presente, la realidad de una violación, y sufre tanto que el futuro luce demasiado doloroso. ¿Para qué seguir?

—¿Cómo están representadas las ideas suicidas de Daniélle?

—El video es la locura y el trauma, la parte más turbia de ella; mientras que la música es cristalina, mágica, y muestra la bondad que aún existe en su inocencia.

—¿Y qué búsqueda gana? Va hacia su muerte en el video, va hacia la vida en la música. ¿Al final se suicida?

Pero aquí es mejor que Diana guarde silencio. Que permanezca la duda.


Dudas

¿Una ópera en alemán escrita por una chilanga es una ópera mexicana? ¿Las óperas en italiano de Mozart, como Don Juan y Las bodas, hay que considerarlas italianas o alemanas? ¿Qué tiene Arsenikblüten de ópera mexicana? En principio, una fuerte semejanza dramática con Antonieta de Federico Ibarra. ¿Acaso las dos no ocurren dentro de la cabeza de mujeres que entran a la Iglesia con ideas suicidas?, ¿no en ambas el mundo interior se desprende en tres alegorías? Hay críticos alemanes que escuchan ecos de Revueltas en la obra de Diana. ¿Será? Hay que traerla. Producir Arsenikblüten en México. ¿Escucharla y discutirla no suena más interesante que otra Bohéme, que más Carmen, que seguir en La Traviata?