Acerca de las historietas en la era del pixel

Hoy en día, cerca de una tercera parte de los libros vendidos en EU se descarga en formatos digitales. En Alemania es un poco menos. En nuestro país apenas una cantidad menor al 5 por ciento.
historietas, historieta, BEF, novela grafica, caricatura
(Especial)

Ciudad de México

Hay un cuento, “Of All People”, de Isaac Asimov, en el que un par de niños del futuro (esa expresión que ha ido diluyendo su sentido desde que yo era infante a la actualidad) encuentran un libro impreso entre los trebejos y lo observan con fascinación. El Buen Doctor no alcanza a proponer cómo serían los libros de este mundo planteado en su cuento, pero logra plantear la desaparición del objeto impreso en un ejercicio de prospectiva.

La historia, que leí cuando iba en la prepa a finales de los años ochenta, me impresionó profundamente. ¿Puede existir un mundo sin libros? ¿Un futuro sin ellos? Años más tarde, cuando terminaba la carrera de diseño gráfico a mediados de la década siguiente, uno de mis compañeros declaraba triunfal el fin del diseño editorial como lo conocíamos. “En cinco años no habrá más impresos”, decía. “Todo lo leeremos en pantallas”.

Han pasado veinte años. Desde entonces el avance del libro electrónico ha sido mucho más lento de lo que suponían los profesionales de la edición.

Hoy en día, cerca de una tercera parte de los libros vendidos en Estados Unidos se descarga en formatos digitales. En Alemania es un poco menos. En nuestro país apenas una cantidad menor al cinco por ciento.

Especialmente lento ha sido en el campo del libro gráfico. Y si bien hoy se leen montones de cómics en formato electrónico, los impresos no han desaparecido como profetizaba mi visionario compañero de generación.

Lo anterior responde, imagino, entre otras cosas a que no existe aún el formato universal de libro digital. A diferencia del MP3 musical, no hay un formato en el que se almacenen todos los libros digitales al parejo. Del mismo modo que no hay un lector único: Kindle, Newton, iPad y teléfonos celulares, entre otros dispositivos, utilizan una serie de archivos (PDF, Epub, Mobi, RAR, etcétera).

No obstante, el referente mundial de lectura digital de cómics y novelas gráficas, al menos en el mundo anglosajón, es el sitio comixology.com, propiedad de Amazon. Con formatos disponibles para varias plataformas que incluyen computadoras, tabletas y teléfonos celulares, el sitio ofrece más de 50 mil historietas digitales, entre cómics individuales y novelas gráficas. Una exploración rápida del catálogo resalta la preponderancia en materia mainstream en inglés: tanto Marvel como DC, las dos más importantes editoriales norteamericanas del medio, ofrecen sus catálogos completos. Varias casas no menos importantes, como Dark Horse y hasta Fantagraphics, la más importante editora de cómics alternativos, ofertan ahí su material.

El formato digital ha permitido generar una experiencia de lectura llamada Guided View, en la que el lector va siendo llevado ¿de la mano? por la página, mientras de una viñeta a otra aparecen diálogos, onomatopeyas y demás elementos narrativos en un formato de lectura digital que proviene del cómic pero ya no es tal.

¿Cuál es el futuro de los cómics y las novelas gráficas digitales? Difícil saberlo. Aventuro a imaginar que la gran mayoría del material se editará en formato digital, que solo un selecto porcentaje trascenderá a lo impreso. Mientras tanto, la lectura de historietas al modo en que seguramente estaban acostumbrados los niños del cuento de Asimov no es parte de un futuro imaginario: forma parte de nuestro presente inmediato.

*Novelista gráfico y no gráfico.