El libro de la sabiduría

Toscanadas.
La pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004)
La pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004). (Especial)

Ciudad de México

Entre las treintaitantas parábolas que se adjudican a Jesús el Nazareno, hay una que aparece solo en el Evangelio de Lucas. Difícilmente se escucha en las lecturas dominicales, pues es bastante espinosa y resulta complicado hallarle una moraleja edificante. La copio aquí abajo textualmente, de la versión RVA 1960:

“Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado ante él como disipador de sus bienes. Entonces le llamó, y le dijo: ‘¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo’.

“Entonces el mayordomo dijo para sí: ‘¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que haré para que cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas’.

“Y llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: ‘¿Cuánto debes a mi amo?’

“Él dijo: ‘Cien barriles de aceite’.

“Y le dijo: ‘Toma tu cuenta, siéntate pronto, y escribe cincuenta’.

“Después dijo a otro: ‘Y tú, ¿cuánto debes?’

“Y él dijo: ‘Cien medidas de trigo’.

“Él le dijo: ‘Toma tu cuenta, y escribe ochenta’.

“Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz.

“Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas”.

En la traducción sin poesía de la Biblia en Lenguaje Actual, Cristo dice: “Yo les aconsejo que usen el dinero obtenido en forma deshonesta para ganar amigos”.

En otra escena bíblica, el profeta Eliseo, favorito de Jehová, mandó despedazar impunemente a cuarentaidós muchachos solo porque se burlaron de su calvicie.

En el libro primero de Reyes y segundo de Crónicas, el pueblo de Israel acude a Roboam, su recién estrenado rey. Le solicitan que les baje la carga de impuestos, pues ya su antecesor los empobreció con un exceso de gasto público y todos tuvieron que apretarse el cinturón y trabajar más de la cuenta.

¿Cómo les respondió el rey?

“Mi padre hizo pesado vuestro yugo, pero yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo lo haré con escorpiones”.

Y no olvidemos que los cuatro evangelios hablan de la costumbre de Poncio Pilato de soltar un preso en la fiesta de la Pascua, de modo que termina abriéndole las rejas a un asesino, un sicario, y condenando a un inocente.

Hay políticos que leen poco. Y sin embargo no falta quien confiese que se ha dejado influir por algunos fragmentos de la Biblia. Me pregunto cuáles serán.