Nosotros los memes

Archivo hache.
En las paredes de los sanitarios públicos hemos dibujado lo que creemos la verdad descarada y hemos trazado y respondido todos los dibujos obscenos imaginables
En las paredes de los sanitarios públicos hemos dibujado lo que creemos la verdad descarada y hemos trazado y respondido todos los dibujos obscenos imaginables.

Ciudad de México

Cada ciertas horas o días, el globo electrónico tiene algún motivo para mofarse en cadena. El fin de semana pasado, por ejemplo, fue la mosca española de Bill Cosby, el Grexit que No y la segunda fuga de El Chapo. Pero esto ha ocurrido miles de veces en las redes sociales.

Automáticamente después de un revés electoral, desplome económico, gossip o fiasco farandulero, en Internet hay una eclosión de memes, gifs o frases virales.

Hace unas décadas, los retruécanos de Cabrera Infante o Monsiváis (por citar ejemplos del español posmoderno) o la comedia de Woody Allen (el clásico global) atrapaban el absurdo en plop–mínimos pop.

Hoy en Twitter estos punch lines son confinados en 140 caracteres por cualquiera. (En la Red todos somos Godínez.) Son “mamadas”, quickies o “relajos” virtuales.

Es la ocurrencia, chiste o broma, el comment para reírse (de uno mismo como víctima cómoda). Los memes son la expresión máxima de este género, solo seguidos por los tuiteos o facebookazos gracejones para mostrar que uno puede responder a cualquier golpe del Nuevo Orden Mundial.

En los memes o microblogging se confina la venganza contra el presidente, el recorte o el alza. Adbusters alegaba hace meses que los internautas ya se han cansado del ciber–activismo. No hay señal de esta fatiga: el humor viral cada día inagotablemente cambia de trending topic.

Entonces, ¿qué nos dicen de nosotros mismos los memes de la sociedad digital?

¿Dónde hemos actuado así antes? ¿En qué lugar hemos crayoneado antes cómics y síntesis satíricas para burlarnos de nuestro lugar en el Mundo Kool–Aid?

En los baños. En las paredes de los sanitarios públicos hemos dibujado lo que creemos la verdad descarada y hemos trazado y respondido todos los dibujos obscenos imaginables en brutales series infinitas de ocurrencias y réplicas, mucho antes de toda red social. En el WC nacieron los abuelos de los memes.

En las prisiones. En las paredes de las celdas los prisioneros desde tiempos inmemoriales han subido todo tipo de burlas, quejas, aforismos para cagar todo lo que ha sucedido, todo lo que jode.

Lo que antes respondíamos en los baños públicos y en las celdas ahora lo posteamos en las redes. Los memes y los hashtags son formas carcelarias.

¿Qué son los comments? Otro género (anal) propio de internos.

Sin duda, El Chapo se escapó por segunda vez en 2015 y, sin duda también, en 2015 nosotros seguimos atrapados en Internet, y todo lo que podemos hacer es lanzar avioncitos de papel (sanitario) entre las rejas.

Si hay algo que ya casi dos décadas de memes deben enseñarnos es que Internet es nuestro nuevo penal de máxima seguridad.

Cada vez que postees o re–postees debes, por tanto, saber que tu cuenta de red social es tu escusado. Y que este escusado está en el centro de tu celda personal.

Solo sabiendo esto te podrás sentir contemporáneo de todos los otros presos chistosos de la gran cárcel digital.