Vanessa Place Inc.

Archivo hache.
La escritora Vanessa Place.
La escritora Vanessa Place.

Ciudad de México

La poesía experimental gringa vive una crisis ética grave. Primero, en marzo, Kenneth Goldsmith hizo un performance racista y desde entonces Internet está destruyendo al conceptualismo (y siguen cosas peores).

Este mayo Vanessa Place, co–protagonista conceptualista, con otro performance, plagió la escena, y donde antes estaba el cuerpo de Goldsmith ahora está el suyo; 2015 pasará a la historia como el año en que el conceptualismo se suicidó por linchamiento.

Place opera por copy–paste in your face, escándalo e identidad–avatar aún más cínica y capitalista que la de Goldsmith.

Así se autodefine: “VanessaPlace Inc. es una corporación transnacional cuya única misión es diseñar y manufacturar objetos para satisfacer las necesidades poéticas del corazón, rostro y forma humanas” (http://vanessaplace.biz).

Para Place, “la poesía es un tipo de dinero”.

Recientemente fue designada como parte de un comité del poderoso congreso de la Asociación de Escritores y Programas de Escritura (AWP por sus siglas en inglés) en Los Ángeles–2016.

Y la semana pasada se lanzó una campaña contra Place, debido a un proyecto suyo que revive ofensas raciales. Ante la presión, la AWP decidió quitarle el cargo.

El principal beneficiado del golpe a Place fue la semi–anónima Coalición Mongrel, que impulsó la petición.

La Coalición Mongrel es un nuevo movimiento experimental, que pudo haber innovado de no haber plagiado la misma violencia capitalista que ataca.

Dice provenir de minorías orgullosas de emplear medios y fines hegemónicos: forzar consenso mediante coerción. O los apoyas o te callas, o buscan eliminarte.

Un elemento tragicómico del triunfo anti–Place de este autodeclarado ¿“decolonialismo” por bullying? es que lanzaron su intensa campaña contra Place unos días después de que publicaron estereotipos xenofóbicos sobre México.

Y luego, ante los reclamos, amenazaron con “desaparecer” a quienes se opusieran (a sus métodos de apropiación del discurso decolonial para fines norteamericanos) y reiteraron que ellos podían decir todo lo que sientan o quieran.

Debido a que las redes de escritores experimentales blancos (consolidados o aspirantes) no quieren ser atacados por la Coalición Mongrel pasaron por alto su violencia xenófoba.

Los Mongrels, a sabiendas de que su xenofobia y amenazas podrían afectar su carrera, usaron la campaña contra Place para terminar de borrar su episodio anti–mexicano.

Quizá fue innecesario: en Estados Unidos las vidas mexicanas no importan. Son migrantes, vecinos o materia prima sub–humana.

Insultar, invisibilizar, amenazar, escupir sobre lo mexicano es un privilegio que los norteamericanos tienen, sin importar su color o posición.

Para ellos, lo mexicano es una de dos: Nada o Nadie.

Esta semana la Coalición Mongrel ganó a Vanessa Place Inc. al mejor estilo Nafta. Sus acciones están a la alza.