La Conferencia de Poesía en Berkeley

Archivo hache.
La escritora Vanessa Place.
La escritora Vanessa Place.

Ciudad de México

Este año la poesía experimental norteamericana vive una crisis sin precedentes y la semana pasada ocurrió un giro histórico.

Entre el 15 y el 19 de junio se celebraría la Conferencia de Poesía de Berkeley, que reuniría poetas innovadores (a mitad de carrera) para conmemorar los 50 años (1965) de la congregación de escritores como Charles Olson, Robert Duncan, Allen Ginsberg, Gary Snyder, Jack Spicer, entre otros.

La conferencia de 1965 fue definitoria e histórica. Y la nueva conferencia de Berkeley también aseguraba volverse un punto de referencia.

Entre los participantes estaban (por mencionar cinco) Claudia Rankine, Cathy Park Hong, Juliana Spahr, Fred Moten y Vanessa Place, es decir, representantes de lo mejor de la poesía norteamericana actual.

Pero antes de la conferencia, estalló el escándalo contra las obras racistas de Vanessa Place. Se discutía el retiro de la invitación a Place, quien seguramente aprovecharía el evento para realizar algún performance racista o polémico.

Los organizadores, sin embargo, reiteraron la invitación a Place. Y en cuestión de días, tres cuartas partes de los invitados cancelamos. La conferencia se derrumbó.

El solo hecho de este boicot marcaba ya un momento histórico, un símbolo de los nuevos tiempos poéticos, de la crisis sociopolítica y la explosividad de este periodo literario.

Pero los organizadores realizaron una contra–jugada magistral: aceptaron cancelar la conferencia original pero en su lugar organizaron otra: “Conversación, Color, Composición: Una conferencia en Berkeley”.

Junto a poetas que no habían cancelado y nuevos poetas de color (no–blancos), ahora se reunía a CA Conrad, Hugo García Manríquez, Judith Goldman, Craig Santos Perez, Ronaldo Wilson, entre otros.

La conferencia se realizó, y las expectativas, la destreza técnica en las lecturas y paneles de discusión la hicieron memorable.

La discusión posterior, por supuesto, seguirá por mucho tiempo.

Pero la clave es que todo lo ocurrido, desde la memoria de aquella conferencia de 1965 hasta el derrumbe de la conferencia original de 2015 y la celebración de la nueva establecieron un nuevo momento de la poesía norteamericana y, debido a su peso, de la poesía mundial.

Todo esto ocurre en medio de la crisis de violencia policiaca (desde Ferguson hasta Ayotzinapa); la nueva conferencia justo ocurrió en la misma semana que la matanza de Charleston y el discurso racista de Donald Trump.

Las consecuencias de todo lo ocurrido en la poesía norteamericana y el evento para celebrar el cincuentenario dejaron sellados dos hechos ya incontestables: este 2015 se cerró oficialmente un ciclo de la poesía norteamericana y la nueva poesía norteamericana será crecientemente dominada por poetas no–blancos.

Será la lucha entre la supremacía blanca literaria (matriarco–patriarcal) y las poéticas de las minorías la que determinará el rumbo de la poesía de este nuevo siglo.