Pasos y pasado

Danza.
'La classe de danse', Edgar Degas.
'La classe de danse', Edgar Degas.

Ciudad de México

Hace unos días asistí al examen final de “danzas preclásicas” de los alumnos de la Academia de la Danza Mexicana, una de las escuelas públicas profesionales formadoras de bailarines. El programa contempló un abundante recorrido histórico por las diferentes danzas europeas desde la Edad Media hasta el Barroco. Mientras contemplaba cada una de las danzas a detalle, reflexionaba acerca de la importancia de la historia en los procesos educativos y formativos en general, y de la danza en particular.

Generalmente se aborda la historia en los procesos formativos de educandos como un campo de estudio aislado y ubicado generalmente en un pasado remoto del que solo parece importante rescatar datos, nombres, fechas, ciudades, pero del que poco se reflexiona y sobre el que se minimiza la repercusión que cada proceso histórico imprime en los acontecimientos actuales, determinando muchos aspectos de ellos. Pareciera una obviedad, sin embargo, no se entiende en su totalidad la directa relación que existe entre el pasado con todo su contexto y la determinación de ese pasado para la historia actual.

La danza no escapa de esta relación dialéctica y didáctica de los procesos históricos. Muchos llegamos a pensar que el estudio de las danzas antiguas se limita a una cuestión de cultura general. Pero mientras se desarrollaba el examen notaba que, al ser el origen de la danza académica, del riguroso ballet clásico, en estas danzas se ubica el génesis de lo que hoy en día conocemos como ballet. Entonces los ejecutantes desarrollan una deconstrucción histórica de los pasos, estilos y estructuras coreográficas que se materializa en una ejecución técnica limpia y precisa. Es decir, a través de un recorrido histórico al momento de realizar las danzas, los alumnos hacen conciencia del origen y la evolución de los pasos que ejecutan, así como de su sentido primigenio y la resignificación que adquirieron las danzas a través del tiempo. Esto se refleja principalmente en la calidad técnica, pero también en un plano estilístico y aun interpretativo.

Una frase del maestro Alan Stark, titular de la clase y reconocido historiador de la danza, resume perfectamente la reflexión que yo hacía: “Cuando veo un alumno con alguna deficiencia técnica o algún problema de ejecución específico, inmediatamente pienso y digo: tengo una danza perfecta que ayudará a resolver este problema”.

La historia de la danza rebasa el breviario cultural pues reivindica en la práctica su rol didáctico y formativo, no solo en la ejecución técnica, sino también en el sentido reflexivo sobre los diferentes significados y el desarrollo del lenguaje dancístico.

Todas las manifestaciones artísticas reflejan los contextos económicos, políticos, sociales, filosóficos, religiosos en las que surgen y se desarrollan; a través de su estudio podemos entender lo que hacemos y plantear lo que proponemos para el futuro.

La relevancia de la historia en la educación artística tiene dimensiones poco atesoradas, sobre las que docentes, ejecutantes y coreógrafos debemos centrar la atención con mayor seriedad.

Muchos de los programas de estudio en las carreras de profesionales de la danza tienen contenidos muy ricos y apropiados, pero algunos no son valorados en toda la dimensión de su importancia formativa. Parece que la atención se centra en la ejecución mecánica de los pasos, pero si entendemos los procesos de enseñanza en sus múltiples dimensiones, dotaremos a la danza de mejores herramientas.