La literatura mexicana está en Nueva Zelanda

Archivo hache.
El poeta mexicano Rogelio Guedea.
El poeta mexicano Rogelio Guedea.

Ciudad de México

Los escritores mexicanos actuales tienden a ser chic@s blanc@s y fresas. Allende está la literatura heterodoxa de México.

Uno de esos sitios es el poeta, narrador y crítico Rogelio Guedea (Colima, 1974).

De entrada, su obra resalta por su compulsividad: cuenta ya con decenas de libros, muchos realmente notorios.

(Su obra más reciente es la compilación Historia crítica de la poesía mexicana. Tomo 1, que quizá desate polémicas públicas o enojos privados).

Su poesía es tradicional pero llega a alcanzar una intensa sensibilidad lírica, poco común en su generación.

En sus novelas, Guedea se distingue por reinventar mundos mexicanos llenos de personajes e historias desde un tono de densa cercanía.

Conducir un tráiler, 41 y El crimen de Los Tepames aguardan ser debidamente reconocidas dentro de la novelística mexicana actual.

A diferencia de mucha literatura mexicana, Guedea no escribe desde un dron irónico que solo sobrevuela, esquematiza o estiliza la realidad social.

Guedea escribe desde los nudos entre el lenguaje y el mundo. Escribe boxeando. Escribe desde el lance o la herida.

Este impulso asegura que escriba enganchado con las palabras y sus fantasmas. Así es como su literatura logra ser un registro de vivencias.

También lo pone aparte su relación con la política.

Mientras el escritor mexicano estándar o se cree apolítico (es decir, indiferente a que continúe el régimen de la desigualdad) o se limita a opinar abstracciones sobre la política (nunca tocando poderes concretos), Guedea, en cambio, lleva mucho tiempo dando luchas desde su periodismo, momentos electorales y redes sociales.

Al revisar su trayectoria en redes, por ejemplo, sorprende su sistemática denuncia de la corrupción en Colima (donde estos días se ha consumado un fraude electoral). Guedea es un escritor directamente politizado.

¿Cómo es que un escritor mexicano tan excepcional más bien ha quedado fuera de los (auto)retratos (de familia) del Nuevo Canon literario? La pregunta es ya la respuesta: Guedea no pertenece a los grupos que simulan ser la mejor literatura mexicana.

Guedea, además, vive ahora en Nueva Zelanda, donde trabaja en una universidad y, probablemente, vive una especie de exilio, porque su combatividad contra poderosas figuras seguramente le dificultarían vivir en su tierra natal.

Leer sus libros nos permite escuchar a un escritor que no es un mero emisor de gestos retro–semióticos en un mercado virtual de literaturas insustanciales, sino a una voz que escribe desde sus experiencias, obsesiones y destrezas.

Desde los noventa, la literatura mexicana paulatinamente se ha ido convirtiendo en un dosificado fraude electoral.

En un lugar distinto de ese fraude, se sitúa la obra de Rogelio Guedea, de lo mejor de la literatura contemporánea de México.