El ganador del 2014 literario

Archivo hache.
Archivo hache.
(Especial)

Ciudad de México

La renovada dictadura perfecta se tragó a la literatura mexicana. El principal operador cultural–ideológico del 2014 fue Enrique Krauze.

Léanse sus artículos en Letras Libres, Reforma, El País o The New York Times. Krauze escribe siempre al presidente, le da consejos de cómo mantenerse en el poder. Abiertamente escribe cada párrafo como un asesor presidencial. Desempeña el puesto de un intelectual maquiavélico: escribe para proteger al Príncipe.

Posee una plural red de poder (económico y simbólico); aunque ya tambaleante por el bajo nivel de su equipo y contenidos.

Krauze negoció con Rafael Tovar y de Teresa (presidente de Conaculta) beneficios. Por ejemplo, que Ricardo Cayuela pasara de su puesto en Letras Libres a titular de la Dirección General de Publicaciones, donde cuida intereses.

El brinco de puestos desde Letras Libres a Conaculta lleva ya tiempo.

Letras Libres es prácticamente una paraestatal.

Ser equipo de Krauze reditúa: desde Álvaro Enrigue hasta Julio Trujillo, escritores–funcionarios cuyas carreras despegaron gracias a sus puestos.

Krauze ha dañado a la literatura mexicana. Al crear la ilusión de representar la tradición y defender al gobierno consigue recursos, que reparte desde su primer hasta su cuarto círculo, al que aspiran escritor@s sin libros interesantes pero an$ios@$ de “publicar”.

Otra colmena: revísese la lista de becarios literarios del Sistema Nacional de Creadores de Arte 2014. Es una mezcla vergonzosa.

Autorías en vías de consolidación recibieron la beca junto a un pilón de baja calidad pero cercanos al poder. Hubo corrupción. La lista, en general, no es coherente.

Según la información del propio gobierno, est@s escritor@s recibirán 29 mil 142 pesos mensuales durante 36 meses, es decir, más de un millón de pesos.

La lista combina autores de cierto prestigio con personas cuyo mayor logro es ser allegados de Krauze.

Nadie dirá nada. Nadie arriesgará ese millón, una cantidad, hay que decirlo, desproporcionada dado el muy desigual nivel.

Todo el sistema de apoyos de Conaculta se ha vuelto inverosímil; siendo que apenas iba democratizándose, es un alarmante retroceso.

Al haber tantas irregularidades, todo el sistema queda en entredicho. Lo sabe el gobierno y le conviene, al lanzar el mensaje de ser reparto para sus aliados.

Desacreditándose, el gobierno desacredita profesionalmente a sus escritores mediocres y a los escritores de calidad, incrementando, en ambos casos, su dependencia.

Conaculta es la dictablanda cultural perfecta.

Los emergentes mecanismos de confiabilidad han sido saboteados por el gobierno y sus negociaciones con grupos literarios corruptos y, sobre todo, por el silencio del gremio literario, que finge que esto no está ocurriendo.

Libro equis, beca, Facebook, FIL y selfie. El PRI ganó el 2014 literario.