TLC y poesía: el 'Anti–Humboldt'

Archivo hache.
Hugo García Manríquez.
Hugo García Manríquez.

Ciudad de México

Son raros los nuevos poemarios en que hay una búsqueda crucial. Anti–Humboldt. Una lectura del Tratado de Libre Comercio de América del Norte de Hugo García Manríquez (Aldvs/ Litmus Press, 2014) es quizás el poemario más interesante hecho por un mexicano en este inicio de siglo.

García Manríquez, además, es un traductor sistemático como puede conocerse en sus versiones de Paterson de William Carlos Williams, y Mecha de enebros. La imaginación en el paleolítico superior y la construcción del inframundo de Clayton Eshleman, junto a su participación en la compilación de las poéticas de Charles Bernstein.

Solo por su labor como traductor, García Manríquez debería gozar de un mayor reconocimiento. Pero ya conocemos a la literatura mexicana actual: hace todo lo posible para ocultar la realidad.

Además, ¿pertenece García Manríquez a la tradición literaria mexicana? Como he dicho en otra ocasión, la primera parte de su obra sí. Pero el Anti–Humboldt ya está en otra órbita.

García Manríquez migró a Estados Unidos y su obra está más cerca del experimentalismo norteamericano que de la “tradición de la ruptura” mexicana.

Y si alguien piensa que lo uno no excluye a lo otro es porque pertenece a la Tradición de la Ruptura, es decir, al PRI (la Revolución–Institucionalizada).

En Anti–Humboldt, García Manríquez tomó el texto del TLC y eligió palabras y frases, unas pocas por página, para constelar poemas. La técnica combina apropiación y borradura. Su selección se lee en negritas y el resto del texto en tenues letras grises. Lo hace con el texto en español y en inglés del TLC.

Su primera dimensión es ofrecer una forma de leer el Tratado; una forma peligrosa pero que ni lo reivindica ni lo sataniza. Lo hace hablar y tartamudear abriéndole fisuras.

En su otra dimensión, ocurre una escritura en que el Tratado se vuelve un escenario para nombrar seres y describir relaciones; una pantalla de entrecruzamientos.

El léxico del comercio, la fragmentación y la visión de García Manríquez logran algo que parecería difícil: hacer poesía citando artículos del TLC.

Poesía paratáctica que a momentos parece hermética; como si entresacando pedazos, el TLC gritara algosegmentalmente.

No es azar que el epígrafe sea de George Oppen: se le escucha, como a la Language Poetryy al apropiacionismo (el epílogo da pistas de sus lecturas y directrices).

Su materia verbal escapa al lirismo hispánico; partiendo del frío vocabulario del comercio neoliberal y su técnica editorial, García Manríquez hace que el propio acuerdo transfronterizo dé testimonio del daño.

Con Anti–Humboldt, García Manríquez abre paso a una ecopoética cruel, un experimentalismo bilingüe y una prosodia nueva.

Hay algo despiadado en esta obra: vuelve instantáneamente anacrónica a casi toda la poesía mexicana; que lo haga mediante el espectro del TLC lo hace doblemente macabra.