Antonio Garci: La censura hoy son las buenas conciencias

El humorista y dibujante revela un lado vulnerable que sirve de contrapeso a los hilarantes y no siempre políticamente correctos chistes que destila en sus tiras, libros y guiones televisivos.
Antonio Garci.
Antonio Garci. (Héctor González)

Ciudad de México

Un poema de Miguel Hernández en voz de Serrat basta para desarmar a Antonio Garci. El humorista y dibujante revela un lado vulnerable que sirve de contrapeso a los hilarantes y no siempre políticamente correctos chistes que destila en sus tiras, libros y guiones televisivos.

 

¿Es de risa fácil?

No, la verdad es difícil que me ría. Casi todos los que chambeamos en el humor en realidad somos más serios que el promedio.

 

¿Qué lo hace reír?

El humor como gran incorrección. No hay humorista diplomático ni diplomático humorista. Son opuestos. La risa es una forma de decir aquello que no siempre se puede señalar. El humor tiene la ventaja de ser una incorrección que aceptamos, en parte porque avisa sus intenciones, incluso para hablar de temas que son tabú. En mi caso, si el chiste es bueno me puedo reír de cualquier cosa, empezando por mí.

 

¿Qué lo hace enojar?

Soy chilango, así que es facilísimo hacerme enojar. Basta que me ponga a conducir para enfurecer. El auto me saca lo Gremlin.

 

¿Qué lo hace llorar?

Hay cosas que me hacen llorar recurrentemente, por ejemplo algunas canciones de Serrat. El disco que grabó con poemas de Miguel Hernández tiene imágenes de notable dulzura y tristeza. Lo escucho y se me parte el alma.

 

¿Qué temas son tabú en México?

En Francia, el atentado contra Charlie Hebdo nos comprobó una vez más que para la comunidad musulmana Mahoma es tabú. Aquí la Virgen de Guadalupe es intocable, hay infinidad de incidentes al respecto. Uno de los más sonados fue el del caricaturista Ahumada, a quien el obispo de Guadalajara le rompió un dibujo.

 

¿En la guerra y el humor todo se vale?

Desde luego. El humor no debe tener límite y si lo imponemos va a terminar dañando. Puedes ver la libertad de un país y su respeto a los derechos humanos por el nivel de sus humoristas. Ahora en México te puedes meter con el presidente y con la primera dama, pero eso se consiguió apenas y fue fruto del trabajo de muchas generaciones.

 

¿Hoy en México hay más censura o impera la autocensura?

La posibilidad del poder para censurar es reducida, a lo mejor sucede en estados o ciudades pequeñas. En la actualidad la verdadera censura son las buenas conciencias. Si dibujas a una persona obesa se enojan. Con la bandera de lo políticamente correcto se censuran cosas que el humor no debe permitir, de lo contrario terminará predominando la hipocresía.

 

 

¿Rius o Quino?

Quino, desde luego. Rius hace propaganda, no humor. Es un tiranetas que te enseña, educa o adoctrina. Hace monitos y eso facilita las cosas, pero no hay humor. Quino en cambio, sí lo hace. Para mí lo más importante es ser chistoso, no que la idea sea correcta. Lo fundamental es hacer reír.

 

¿Cantinflas o Tin Tan?

Tin Tan es más divertido. Nunca tuvo una etapa gobiernista y era más gozoso. Además, Cantinflas no me hace reír, no entiendo por qué le dicen el mimo mexicano si no paraba de hablar.

 

¿Cuál es su rasgo más caricaturizable?

Tengo muchos. Soy cejón y cachetón, con esos rasgos ya tienes para hacer mi caricatura. Soy hombre de familia e incluso medio mandilón. La caricatura toma la esencia de lo que uno es, sintetiza uno de sus rasgos y lo exhibe.

 

RECUADRO

Nació en la Ciudad de México en 1967. Estudió Comunicación Gráfica e Historia del Arte en la UNAM. Ha sido guionista de diversos programas televisivos y de películas como La leyenda de la Nahuala y Nicté. En 1995 ganó el Premio Nacional de Periodismo. Sus caricaturas y tiras han circulado por distintos medios impresos. Además es autor de los libros Sex Zoo, Historias infames y Pendejadas célebres en la historia de México, entre otros. Su título más reciente es, Las 50 sobras de Garci (Diana).