ENTREVISTA | POR HÉCTOR GONZÁLEZ/ DOMINICAL

El bicho de la curiosidad picó desde pequeño a Sergio de Régules. Conocer el origen del universo, la formación de los planetas y demás enigmas, lo pusieron desde niño en la ruta de la ciencia.

“No tenemos una cultura compatible con la ciencia”: Sergio de Régules

Sergio Régules.
Sergio Régules.

Ciudad de México

El bicho de la curiosidad picó desde pequeño a Sergio de Régules. Conocer el origen del universo, la formación de los planetas y demás enigmas, lo pusieron desde niño en la ruta de la ciencia. Hoy es un consumado divulgador, cuyo libro más reciente es El universo en un calcetín y otras prendas con olor a ciencia (Ediciones B).

 

¿Desde cuándo la ciencia?

Toda la vida, desde siempre he tratado de entender el universo y las cosas en general. Agradezco a mis papás, que sin ser científicos siempre nos decían que todo tenía una explicación.

 

¿Y en verdad todo se puede explicar?

Ya no estoy tan seguro pero muchas cosas son susceptibles de aplicarles la mirada científica. En realidad no sé si lo interesante es resolver las cuestiones o el proceso para llegar a cierta conclusión. Es como el arte, un artista que se respete no repite lo que ya hizo. La actitud del científico debe ser: lo peor que me puede pasar es que me digan que tengo razón porque se acaba el misterio.

 

¿Cómo se lleva el científico con la fe?

Lo común es que se lleve mal, aunque tampoco es una regla. La ciencia tiende a desmentir la presencia de lo sobrenatural; sin embargo, han existido científicos creyentes como Galileo, Isaac Newton o el propio Charles Darwin, quien en principio iba a tener una formación clerical, incluso a él le dolió mucho deshacerse de las creencias de su esposa Emma.

 

¿Usted es descreído o no creyente?

Nací en Tampico, dentro de un círculo donde no se podía dejar de bautizar a los niños. Yo supe muchos años después que mi mamá había sido atea. En casa nos llevaron al catecismo sin mucha insistencia y luego todos los hijos nos dimos cuenta que no creíamos en nada. Mi problema no es haber dejado de creer, simplemente no tengo necesidad de creer en la religión.

 

¿Y de la ciencia sí tiene necesidad?

Más que necesidad es adicción. La ciencia me parece tan hermosa que deseo que sea verdad. Por otro lado, a estas alturas sabemos que toda explicación científica tienen los días contados.

 

¿Por qué los científicos mexicanos ganan premios en el extranjero y en México no se les reconoce?

No sé. Marcelino Cerejido dice que en México no hay una cultura compatible con la ciencia. Le tocó que le llevaron a un futbolista baleado en un bar. En el hospital lo atendieron con una máquina impresionante y lo salvaron. Al otro día en el periódico se publicó: ‘Obró Dios’. Con esta forma de pensar se hace a un lado al equipo médico y a la ciencia que desarrolló la tecnología. Más que decir que es una cuestión de apoyos o educación, la razón radica en que no tenemos una cultura compatible. No es una cuestión de fe, el ejemplo es Estados Unidos, sino de no exigirnos explicaciones de índole científico.

¿La naturaleza humana tiene explicación científica?

La puede tener y hay gente dedicada a buscarla. No hemos llegado a un consenso pero tenemos la investigación del cerebro que es donde nace la naturaleza humana. La investigación de la mente es otra cosa, aparte tenemos la psicología que nos dice por qué actuamos de determinada manera. Un punto de vista interesante es pensar que el funcionamiento de los humanos obedece a los problemas que hemos resuelto a lo largo de la civilización. Quizá deba ser como la filosofía, que no trata de dar respuestas sino de aclarar los problemas.

 

¿La filosofía es una ciencia?

No, la filosofía es el pensamiento llevado a sus extremos y su misión es inventar preguntas o aclararlas, pero es algo tan interesante como la ciencia.

 

RECUADRO

Nació en Tampico en 1964. Estudió Física en la Facultad de Ciencias de la UNAM y un Diplomado en Historia de la Ciencia en el ITAM. Actualmente es editor científico de la revista, ¿Cómo ves? En 2014 ganó la beca de escritura de la Fundación Civitella Ranieri. Ha publicado los libros: Las orejas de Saturno, ¡Qué científica es la ciencia!, Cuentos cuánticos y La mamá de Kepler.