Adiós a James R. Fortson

El Santo Oficio.
Con Mario Vargas Llosa.
Con Mario Vargas Llosa. (Revista Eros)

Ciudad de México

Bajo el sol de Mérida, el corazón del cartujo se acelera, su voz se quiebra y sus pasos se vuelven torpes. Y no por la insolación sino por la infausta noticia. “Murió James Fortson”, le comenta el editor tijuanense Jaime Chaidez Bonilla mientras se dirigen a una reunión de reporteros culturales. “¿Quién te lo dijo?”, le pregunta incrédulo el monje. “Lo leí en la columna de Humberto Musacchio”, responde. Se aparece Musacchio y confirma el suceso, la muerte del gran periodista, del creador de publicaciones inteligentes y audaces, del conductor de programas de televisión donde la cultura no necesitaba revestirse de pedantería.

“Se murió Fortson y solo unos cuantos nos acordamos de él”, piensa el monje en su provisional refugio. Más tarde lee el texto de Elvira García en la página de Facebook de James: “El viernes pasado (6 de marzo) falleció James R. Fortson, colega que abrió el camino para un periodismo sin censura en el terreno del desnudo fotográfico de hermosas mujeres (y algunos guapos)”.

De regreso a la Ciudad de México, el fraile busca debajo del colchón su colección de la revista Eros, tal vez la mejor de todas las editadas por Fortson —d’etiqueta, Caballero, Mujer de hoy, Él y Ella, Él—, con destacados columnistas, debates interesantes y las fotografías de Aníbal Angulo, experto en el difícil arte de las imágenes eróticas. Repasa su nómina de colaboradores: Carlos Monsiváis, Nancy Cárdenas, Edmundo Valadés, Raúl Prieto, Luis Guillermo Piazza, Gabriel Careaga… y muchos otros intelectuales, periodistas, personajes del arte, la gastronomía, la vida social.

Busca también la entrevista publicada por Juan Alberto Vázquez en diciembre de 2013 en Dominical MILENIO, en donde Fortson habla de su lucha constante contra la censura de unas autoridades hipócritas, incompetentes y estultas (no las actuales, por supuesto, tan eficientes en todo), incapaces de aceptar una revista donde además de publicar desnudos se abordaban temas sexuales y sociales con amplitud y absoluta libertad.

Autor de Perspectivas mexicanas desde París. Un diálogo con Carlos Fuentes y de Cara a cara. Confrontaciones humanas, reunión de sus conversaciones con José Luis Cuevas, Luis Echeverría, Sergio Méndez Arceo, Irving Wallace, Raphael, Abel Quezada, Jacobo Zabludovsky, Jacqueline Susann, entre otras personalidades; conductor de programas en los canales 8, 11, 13 y TV Mexiquense; ganador en tres ocasiones del Premio Nacional de Periodismo, Fortson murió prácticamente en el olvido en la ciudad de Celaya. Había sido condenado al ostracismo —le dijo a Juan Alberto— por Alejandra Lajous, directora de Canal Once, quien lo despidió injustamente.

En ninguna parte, además de lo escrito por Musacchio, encuentra el amanuense una despedida para un periodista del tamaño de Fortson. Tan ingratos somos.

Queridos cinco lectores, después de una visita relámpago a la ciudad del faisán y el venado, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.