Microchips en implantes mamarios reducirán los riesgos

Con ellos se pretende detectar a tiempo defectos del producto o si causan afecciones para corregir oportunamente y proteger la seguridad de la mujer.
Tienen el tamaño de un grano de arroz; ayer se realizó el primer implante de este tipo en México.
Tienen el tamaño de un grano de arroz; ayer se realizó el primer implante de este tipo en México. (Javier García)

México

El desarrollo de un microchip que tiene el tamaño de un grano de arroz —0.8 centímetros— y el cual se coloca en alguno de los implantes mamarios, permitirá erradicar prácticas de reuso de silicones dañados dentro del mercado negro de la cirugía estética, localizar a las pacientes en caso de lanzarse alertas sanitarias sobre defectos de fabricación e intervenir con mayor planificación a las mujeres que tuvieron  reconstrucciones de senos tras someterse a mastectomías radicales por padecer  cáncer.

Juan José Chacón Quiroz, fundador de la empresa Motiva, explicó que a través del michochip es posible que la paciente y el cirujano conozcan el número de serie de los implantes —tienen15 dígitos—, con ello se puede determinar si éstos ya fueron usados y así reducir al mínimo los riesgos de que en un corto plazo esa mujer sufra desde infecciones hasta la mutilación de mamas por silicones defectuosos.

La tecnología, que recibió el permiso de la Comisión  Federal para la  Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), posibilita ese monitoreo a través de un lector externo, no invasivo, que se pasa por la piel y al tener contacto con la temperatura humana arroja la numeración de los implantes, además de contener información básica sobre la marca, procedencia, el nombre del cirujano plástico, el tipo de procedimiento y el hospital.

También detalló que la paciente puede bajar la app en su smartphone y en caso de una urgencia, permitir que se acceda a la información de manera  inmediata, independientemente del lugar donde se encuentre y de si se trata de un cirujano diferente.

“La app le recordará también fechas sobre cuándo debe de volver a ver a su cirujanos plástico, realizarse un autoexamen y diversos seguimientos médicos. Todo esto contribuye a una mayor seguridad de la mujer”, destacó el especialista.

La utilidad de esta tecnología que ya se usa en 50 mil mujeres implantadas de más de 50 países de Europa y en América Latina, es relevante dado a que, recordó, en 2011 se lanzó una alerta sanitaria mundial al descubrirse que miles de mujeres recibieron implantes potencialmente defectuosos que fabricó la compañía francesa Poly Implant Prothèses, los cuales, además de tener un alto grado de ruptura, contenían silicona inapropiada para uso médico que ponía en riesgo a las usuarias.

Relató que en ese entonces se desató una preocupación mundial por la potencial toxicidad del gel y ese problema con los implantes franceses provocó que miles de pacientes llamaran a su cirujano plástico preguntándole sobre qué tipo de silicones les habían colocado. “Muchas mujeres que estaban en riesgos fueron explantadas y se pusieron de nuevo en riesgo al someterse a otra cirugía”, precisó.

Chacón Quiroz explicó que en el caso de la reconstrucción mamaria —tras someterse a mastectomía radical por padecer cáncer—, el microchip permitirá a la paciente llegar a un centro médico ajeno a la institución donde fue atendida y en ese momento el cirujano tendrá acceso a la información sobre la fecha en la cual se realizó la cirugía, la razón de ésta, la fabricación y, en caso de requerir una operación, planificarla de manera más segura.

Destacó que “en Holanda, 40 por ciento de las mujeres con implantes con chip son de reconstrucción mamaria debido a que ahí la seguridad social está centrada en la vigilancia de sus pacientes. Nosotros esperamos que en México el sistema sanitario lo adopte porque la naturaleza de la enfermedad es dañar el tejido, por lo que se requiere de mayor seguimiento, e información adicional”.

Luego de mencionar que a todo el sector salud se le entregará un lector del microchip y de aclarar que no hay posibilidad de geolocalización —dado a que la información está contenida en una base de datos segura— Chacón Quiroz precisó que esta tecnología es inviolable a hackers y está en constante proceso de perfeccionamiento.

“Todavía no estamos en la etapa de los biosensores, nuestra empresa los diseña ya; la idea es detectar infecciones, inflamación crónica, detectar si el implante está roto y otros aspectos elementales ligados a la temperatura para detectar a tiempo, corregir y proteger la seguridad de la mujer.

“Estamos en el inicio de una carrera para perfeccionar esta tecnología y darle esa utilidad en reconstrucción mamaria a efecto de que las pacientes que tuvieron cáncer tengan una mejor vigilancia”, aclaró el empresario, quien estuvo acompañado de Antonio Fuente del Campo, Jefe de la División de Cirugía Plástica Reconstructiva del Hospital Manuel Gea González.

Si bien no se dio a conocer el precio del microchip, en el Gea González se realizó el primer implante de este tipo en México.

“En el país hay 17 mil pacientes que fueron operadas por cáncer, que desean hacerse una reconstrucción y no tienen los medios económicos. Recibimos apoyos y lo importante es acercar esta tecnología para un mejor seguimiento”, destacó Fuente del Campo.