Perito del INAH Jalisco reprueba obras hechas en la Isla de Mezcala

El arquitecto Cuauhtémoc de Regil presenció la reconstrucción de este inmueble que asegura, se hizo fuera de la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicas.
La histórica Isla de Mezcala está en el abandono
La histórica Isla de Mezcala está en el abandono (Alejandro Acosta)

Guadalajara

En la edición de este martes, este medio publicó una nota acerca del abandono en el que se encuentra la Isla de Mezcala, uno de los inmuebles históricos más importantes de Jalisco por haber sido en la época prehispánica centro ceremonial y durante el siglo XIX escenario de la lucha de Independencia y posteriormente Penitenciaria. Además de que no se ha destinado algún recurso para su mantenimiento desde 2009, Cuauhtémoc de Regil, arquitecto perito del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), señala que las obras realizadas en ese entonces se hicieron desapegadas a los lineamientos establecidos por la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicas.

El arquitecto presenció las obras de la primera etapa de restauración del lugar que una empresa privada hizo de 2006 a 2009 con el auspicio del gobierno estatal de Emilio González Márquez. “Las obras realizadas fueron un proyecto de reconstrucción que nada tiene que ver con la conservación del patrimonio. Dejar aquello como Disney World fue más o menos lo que sucedió” dice el experto, quien además niega que se hayan seguido los acuerdos oficiales de conservación establecidos entre el INAH, la Secretaría de Cultura de Jalisco, el ayuntamiento de Poncitlán y asociaciones civiles que pretendían conservar ese inmueble en un momento en que el lugar estaba en ruinas.

El experto rememora que se alteraron licencias y se violaron  procedimientos. “Si tú ves la estructura no hay ninguna evidencia de que fue construido en el siglo XVII o en el siglo XX. Ahí es donde se pierde el aspecto de autenticidad de un documento arquitectónico: fue una orgía de reconstrucción lo que llevaron a cabo en la Isla de Mezcala”.

De Regil describe que cuando se hace la reconstrucción de un elemento de restos arqueológicos las partes nuevas se dejan completamente distinguidas de las originales y antiguas. En este caso “no solamente desaparecieron las ruinas sino que aparecieron edificios, en el aspecto técnico hasta ahí llegué”, dice el perito y agrega que debería haber licencias y peritajes y de eso se encarga el INAH “pero como suele ocurrir no hay elementos para comprobar porque todo quedó hecho un cochinero”.

Con los reportes de la supervisión el arquitecto asegura que no continuó en el proyecto debido a que fue “ostentosamente incómodo” y acota que hoy es prácticamente imposible distinguir los elementos originales debido a que se borró el rastro de las ruinas con esa reconstrucción. Sólo el área de lo que funcionó como presidio, donde se retiró escombro, pero no se intervinieron las naves de cañón corrido conservan su originalidad. En este sentido, De Regil invita a comparar esa infraestructura con el resto de los vestigios históricos para contrastar lo ruinoso con las zonas reconstruidas.