México en llamas

Ambos mundos.
Ambos mundos.
(Especial)

Ciudad de México

Estábamos un grupo de colombianos en Oaxaca, invitados a la Feria Internacional del Libro, y como siempre hablábamos de las delicias de este país en el que todo lo que llega se vuelve grande, más grande aún si ya lo es, y por supuesto pensábamos en los escritores anglosajones que fueron seducidos por él, como Graham Greene o D. H. Lawrence o Malcolm Lowry, este último el que mejor escribió a partir de México, en mi opinión, y mencionamos a los grandes colombianos muertos en México empezando por Barba Jacob y siguiendo con Álvaro Mutis y García Márquez, y de cómo uno de los mejores de la actualidad, Fernando Vallejo, ha vivido y escrito casi siempre acá, un país que invierte mil 300 millones de dólares anuales en cultura contra los 100 de Colombia, que solo tiene la mitad de la población de México, esa generosidad mexicana expresada en su abundancia.

En fin, un grupo de escritores colombianos deslumbrados por la belleza de Oaxaca, por el templo de Santo Domingo y el zócalo y Monte Albán y el mercado y las mil variedades del mezcal que bendice a esta tierra y nos bendice a quienes la visitamos, todo eso vivíamos cuando la noticia cayó como un alarido en la oscuridad, los habían matado a todos con un tiro en la cabeza la noche del 26 de septiembre, a los 43 muchachos, todos de un balazo, y luego los cuerpos fueron incinerados en una inmensa pira hecha con neumáticos y madera, en un botadero de basura a 30 kilómetros de Iguala, ese nombre que ya nunca podrá ser pronunciado del mismo modo. Cuarentaitrés jóvenes que chocaron contra la barbarie y fueron recibidos a bala por la policía y luego entregados a los narcos, que remataron la faena por orden del alcalde y en últimas de su mujer, esa especie de Lady Macbeth del estado de Guerrero. Dios santo.

Pero la cosa no acaba ahí, pues en pleno luto nacional y funerales el presidente Peña Nieto se marcha a China, acentuando la soledad y el desamparo de esos jóvenes, y la sociedad civil mexicana grita, reclama, y se sabe con escándalo que entre la comitiva presidencial iba el peluquero de la primera dama, y poco después, para acabar de completar y desde otro frente de actualidad, que la mansión de Peña Nieto y su esposa, valorada en 7 millones de dólares, fue comprada por una empresa que le pertenece al Grupo Industrial Higa, que a través de una firma constructora ha obtenido millonarios contratos del Estado (esto según Aristegui Noticias).

Entonces, ante semejante corrupción y violencia, la conclusión vuelve a ser la misma, aunque viendo desde afuera lo que pasa en el país: sí, en nuestro querido México, ahora en llamas pero que sigue siendo la patria de los escritores latinoamericanos (y anglosajones y puede incluso que de franceses o noruegos), todo lo que llega se hace grande, sea lo que sea. La muerte, la corrupción y el narcotráfico y el cinismo también. Todo lo que es grande, sea triste o feliz, se hace más grande aún.