Frenan 50% la fuga de cerebros en México

Antes regresaba uno de cada 10 estudiantes que se iban al extranjero; en la actualidad son cinco o seis quienes vuelven para ejercer sus habilidades.
Andrew Almazán Anaya recibe un reconocimiento en el encuentro internacional realizado en la Ciudad de México.
Andrew Almazán Anaya recibe un reconocimiento en el encuentro internacional realizado en la Ciudad de México. (Especial)

México

La fuga de cerebros en México ha dado un paso atrás: hace unos años solo uno de cada 10 estudiantes que se iba al extranjero para desarrollar sus habilidades volvía al país; sin embargo, gracias al programa de educación diferenciada y al trabajo de varias instituciones, cinco o hasta seis de esos jóvenes regresan y se quedan en la nación para ejercer su ingenio, según informó el Centro de Atención al Talento (Cedat) en el segundo Congreso Internacional de Sobredotación Intelectual, el cual se realiza desde ayer y hasta hoy en la CdMx.

En entrevista para MILENIO, Andrew Almazán Anaya, director del área de Investigación y Psicología del Cedat,  detalló en la reunión —en la que estuvieron presentes naciones como EU, China y Tailandia, entre otros— que antes, en México, un niño genio se iba del país debido a la desesperación que sentían al no encontrar oportunidades; sin embargo, “lo que hacemos ahora es retener el proceso al dárselas”.

La educación diferenciada es un programa especial de estudios al que solo pueden acceder niños con un cociente intelectual igual o mayor a 130 puntos (medido por un test psicométrico). Este plan educativo consiste en más de 2 mil horas de estudio al año, superando en 90 por ciento de horas a la educación tradicional en México y en 80 por ciento a la de Corea del Sur.

“Cuando los menores pasan por este tipo de atención (la educación diferenciada), la probabilidad de que se vayan se reduce en 40 o 50 por ciento”, destacó Almazán Anaya, quien a sus 22 años es doctor en innovación educativa.

Mejores vivencias

Ricardo Alberto, de nueve años, es estudiante del Cedat. Cada día entra a la escuela a las ocho de la mañana; ahí aprende materias comunes como matemáticas, física, español, entre otras, pero en la tarde —después de la comida— toma materias más complejas como inglés, chino o robótica, y hay días en los que sale hasta las siete de la noche.

Sin embargo, a pesar de las casi 12 horas que pasa en el Cedat (una jornada común en la educación diferenciada), comentó que no es nada cansado para él, además de que la convivencia con sus compañeros es “buena” y en un futuro piensa estudiar los elementos y sus compuestos para saber de qué están hechos.

En tanto, Almazán Anaya, quien aseguró que en el Cedat se fomenta la convivencia social y el trabajo en equipo, señaló que la fuga de cerebros puede ser distinta para las futuras generaciones “Hay que ver qué pasa con esta generación, puede que se comporte diferente. Probablemente como sus vivencias han sido más agradables y como no sufrieron bullying, quizá tengan un buen recuerdo de México para que en un futuro quieran trabajar para el país y se queden aquí”, abundó.

Asimismo, señaló que lo que ha hecho el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para reducir la fuga de cerebros “es que las becas que les dan están condicionadas para que regresen al país cuando terminen. Entonces de esa manera obligan a los sobredotados a que vuelvan. Eso les ha funcionado.  

“No sé qué tan bueno sea forzar a alguien a volver, quizá por ahora sea una manera de hacer que no se queden en otra nación”.

Crear más posibilidades

Almazán Anaya indicó que lo que se hace en el Cedat es crearles oportunidades a los menores para que no tengan que irse del país.

“La inteligencia de nuestros niños puede hacerlos terminar un posgrado; si logramos que lo crucen prácticamente no van a experimentar el tema del desempleo”. Sobre los recortes a la investigación —que es al campo laboral al que se busca dirigirlos al finalizar sus estudios— dijo: “No nos podemos preocupar por estos aspectos económicos que están fuera de nuestro control.

“No podemos garantizar su futuro, pero lo que sí podemos hacer es darles más oportunidades (laborales o educativas) que no hubieran tenido si no los hubiéramos atendido. De no haberlo hecho, quizá, alguno de los menores se hubieran convertido en un joven que abandonó la secundaria o que nunca llegó a tener algún título académico.

El directivo del Cedat espera que aumente la inversión extranjera en México, ya que ello ayudará a reducir aún más el número de sobredotados que se van en busca de oportunidades a otras naciones para trabajar.