Mexicanos se resisten a la idea de acabar con su vida

Héctor Lara, experto de la UNAM, señala que la cultura y la violencia del país son factores determinantes para que un sujeto decida no suicidarse.
Por cada uno que consuma este acto, hay 40 que lo piensan.
Por cada uno que consuma este acto, hay 40 que lo piensan. (Octavio Hoyos)

México

La forma pasiva con la que los mexicanos afrontamos y vemos los problemas nos han hecho, cierta manera, resistentes a la idea del suicidio; por ello se mantiene una tasa baja en este tipo de muerte en comparación con el resto del mundo, explicó en exclusiva para MILENIO Héctor Lara Tapia, investigador de la Facultad de Psicología de la UNAM.

De acuerdo con el especialista, dos factores definen esta tendencia: la cultura y el clima de violencia que se vive.

Lara explicó que aunque las cifras oficiales reportan que en el país hay aproximadamente cinco suicidios por cada 100 mil habitantes, por cada persona que se quita la vida hay 40 que lo pensaron.

Señaló que pese a lo aparatoso de la situación, México es un país en donde este tipo de fenómenos es bajo en comparación no solo con el resto del mundo, sino también con Latinoamérica.

Factor cultural

Ello se debe, destacó, a la forma de afrontar los problemas: hace algunos años el especialista hizo un estudio en el cual analizó 30 culturas del mundo y encontró que la forma pasiva que se expresa en frases como “espérate tantito”, “que sea lo que Dios quiera”, “no hagas mañana lo que puedes hacer pasado mañana”, es lo que ha permitido a los mexicanos no caer en la desesperación que conduce al suicidio.

En otras culturas ocurre algo distinto, por ejemplo con los estadunidenses, quienes se expresan en situaciones de apuro: “hay que hacer algo”. Esto se debe a que las sociedades desarrolladas son más activas, opinó el especialista.

La forma practicada por los mexicanos “se le conoce como confrontación pasiva; así lo describieron psicólogos mexicanos. Los estados de la República que tienen un modelo más pasivo de confrontación son los que presentan índices más bajos de suicidio, como Guerrero, Oaxaca y Chiapas, en comparación con los estados del norte, que tienen influencia estadunidense”, abundó.

El especialista, quien ha escrito artículos sobre el suicidio desde 1968 y es médico del Servicio de Psiquiatría del Hospital Regional Adolfo López Mateos del Issste, resaltó que “entre los mexicanos que viven en Estados Unidos, donde la propensión al suicidio es al menos cuatro veces más alta que en México, la tendencia también se cuadruplica (…)

Esto se asocia con los estados del norte de la República. Es un choque cultural en el que se rompe lo pasivo y por eso hay más posibilidad de suicidio.

“También hay que considerar por qué el mexicano es así: es un patrón cultural que está determinado desde la Colonia, y por eso cuando se utilizan modelos estadunidenses para analizarlo fallan mucho. No es lo mismo haber sido colonizado que haber sido conquistado”.

El experto añadió que otro patrón es la escolaridad: “Entre más desarrollada sea la gente, maneja más la agresión hacia adentro que hacia afuera; en cambio, el sujeto normal tiende más a soltar la agresividad. Por esto es que los países desarrollados tienen más suicidios y menos conductas expuestas hacia afuera”.

Estamos curtidos

“Lo que no mata, fuerza te da”, dice un refrán que es parte de nuestra cultura mexicana; por decirlo de otra forma, “estamos curtidos por los problemas (…) en los países desarrollados, cuando hay problemas económicos, todo mundo se echa por la ventana; en México, si cada seis años que hay devaluación nos suicidáramos, no habría población” expresó el especialista.

Añadió que “el mexicano se adapta al estrés no enfrentándolo propiamente; pero si un extranjero viviera en México en las mismas circunstancias a las que estamos acostumbrados, seguro se suicidaría”, también señaló que cuando hay más homicidios disminuyen los suicidios.