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Martes , 19.06.2018 / 13:37 Hoy

Mexicanos crean aparato que traduce texto digital a braille

El artefacto desarrollado por becarios del Centro de Tecnología e Innovación es muy similar a una tableta electrónica y en la superficie tiene cuatro hileras de puntos que suben y bajan.

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Milenio Digital

Un grupo de becarios del Centro de Tecnología e Innovación (Ctin) desarrolló el proyecto MyDot, un aparato similar a una tableta que en la superficie tiene cuatro hileras de puntos que suben y bajan para generar los caracteres del sistema de lectura braille.

El dispositivo tiene como fin ayudar a las personas con discapacidad visual, ya sea con fines educativos o de esparcimiento, debido a que es único en su tipo en México y América Latina.

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, Joaquín Casanova, Abelardo Bautista, Itzael Jiménez, Alan García, Diana Meza, Andrea Miranda y Rolando Chávez explicaron que su producto quiere dar la posibilidad de interacción e inclusión social a ese sector de la población.

La idea

La idea surgió de Joaquín Casanova, quien en su natal Ciudad del Carmen, Campeche, daba clases a una joven ciega que deseaba ingresar a la preparatoria, pero fue rechazada porque la institución carecía de las condiciones técnicas y materiales para continuar sus estudios.

Al ingresar al Ctin el becario tuvo la iniciativa de proponer este ambicioso proyecto que conjuga la programación, la electrónica y el diseño; logró desarrollarlo en solo seis meses y está muy cerca de culminarlo.

Estos jóvenes egresados de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y del Instituto de Mercadotecnia y Publicidad (IMP) diseñaron un software que hace la extracción de los archivos cargados en formato PDF y los traduce al sistema braille.

Asimismo, desarrollaron el hardware, es decir, programaron la electrónica en placas de pruebas que pone en operación el sistema de puntos, el cual probaron en principio con un conjunto de luces led para evaluar su funcionamiento.

La etapa final, en la que se encuentra el desarrollo, consiste en implementar todos estos sistemas para que trabajen en paralelo e incorporarlos en una carcasa que para el primer prototipo obtendrán de una impresora 3D.

“Nuestro desarrollo, en un inicio, fue pensado solo con electrónica, en un sistema de bobinas, pero detectamos un problema de alto gasto energético que no era viable, por eso planteamos uno mecánico que se acopla con el electrónico para que el sistema de puntos no tenga que estar activo todo el tiempo”, explicó Rolando Chávez.

MyDot está planteado para ser usado de forma fácil, pues es portable y tiene diseño ergonómico. En la parte inferior de la superficie cuenta con tres botones que permiten seleccionar las funciones de inicio, avanzar y regresar, y al costado derecho cuatro más que sirven como índice del listado de los títulos que se presentan para ser seleccionados.

En un costado tiene botones que marcarán el nivel de la batería y una entrada para tarjeta de memoria SD en la que se pueden poner los textos que se traducirán a lectura braille.

Objetivo social

Durante seis meses los jóvenes trabajaron jornadas intensas para poner en funcionamiento la idea, que desde su concepción tiene un tinte social a favor de las personas con discapacidad visual y de escasos recursos.

Y es que, refieren, en la actualidad hay pocos dispositivos que permiten a las personas ciegas tener acceso a la lectura, y los existentes son fabricados en otros países y poco viables debido a sus altos costos.

Las alternativas son los libros en sistema braille, que son escasos y costosos; en tanto que los audiolibros resultan inhibidores de su sentido del oído y del tacto, sus medios de contacto con el mundo.

“Nuestro dispositivo es único en México, pensado y creado totalmente para las personas ciegas”, señaló Casanova.

En la última etapa del proyecto, los becarios están enfocados en promover su fabricación, al principio a través de mecanismos de incubación de empresas y trabajan con la Fundación México Estados Unidos para la Ciencia (Fumec) para obtener los derechos de autor y de patente.

A pesar del apoyo que reciben del Ctin, los becarios son los dueños del invento. “Una de las ventajas que nos da el centro es que no se apropia de los proyectos. Nosotros los podemos registrar y los podemos explotar”, detalló Casanova.

MyDot, consideran, es el primer paso de sus carreras que vislumbran enfocadas al emprendimiento, una vez que concluya su estancia en el Ctin.

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