“Para el mexicano, la lucha libre es parte de su identidad”

Carlos Alvarado González, campeón nacional de lucha libre con el seudónimo Bobby Lee, coordina en esta edición de la Feria de León 2015, una serie de charlas que rescatan el impacto cultural de ...

Guadalajara

Bobby Lee, gimnasta y campeón nacional de clavados; como luchador enfrentó máscara contra máscara a El Santo en 1978, y plasmó sus memorias en León 500 años de historia, editado por el GRUPO MILENIO. Para él, cualquier motivo es buena ocasión para recitar poemas de amor, habla japonés y es terapeuta. El programa de charlas que dará dentro de la Feria de León puede consultarse en www.institutoculturaldeleon.org.mx

¿Por qué la lucha libre es tan importante
en la cultura mexicana?
Mira, yo escribí el libro León 500 años de historia a partir de su fundación, son dos tomos. Ahí escribo acerca de lucha libre y su folclore, no sobre la llave y los costalazos o del cangrejo. Hablo de lo que cada domingo sucede en torno a las luchas desde los vendedores de semillas, churros, cacahuates, duros y todo. Cómo la Arena Isabel de León que estaba cerca de la zona de tolerancia, era un lugar de referencia importante de la ciudad, allí había muchas muchachas de la vida galante iban a las luchas muy exóticas, algunas con sus vestidos vaporosos, ya sabes unas de vestido rojo, no de negligé, pero así de cotorreo. 

¿Cómo describe estos años que se ha dedicado a la promoción de este deporte?
Voy a cumplir 25 años haciendo eventos en la feria de León y de hecho de aquí exportamos a todas las demás ferias porque para el mexicano forma parte de su identidad. Aquí fue la primera feria en la que aceptaron el primer evento de lucha libre y como fue muy aceptada por la concurrencia a la feria, entonces las demás ferias optaron por lo mismo. Resulta que desde la primera vez que nos pusieron en 1990 hubo filas y filas para entrar. Cada luchador tiene su historia.

¿Cuál es la suya?
Fui huérfano, mi papá murió cuando tenía 12 años. Me puse a vender billetes de lotería, anduve en la calle y nunca me dio por los vicios sino por el deporte. Fui campeón nacional de clavados, estudié gimnasia olímpica. Los hermanos de la que fue mi esposa practicaban lucha libre, un día me invitaron a entrenar lucha libre. 
Yo, para que me dejaran verla, fui. Me dijeron que tenía buen físico y que rodaba bien “a ver si te gusta la lucha”, me dijeron. Me pusieron a echar maromas y las hacía yo muy fácilmente.

¿Desde que inició se propuso ser campeón?
No, nunca lo pensé, sí quise ser alguien dentro de la lucha libre. Me tocó la época de El solitario de Guadalajara, del Dr. Wagner, de El ángel blanco, El Huracán Ramírez, El rayo de Jalisco, toda gente ya más avanzada que yo y me tocó estar en ese grupo. Los había visto luchar, pero aquí lo que uno debe hacer cuando va iniciando es no faltarles al respeto, hablarles de usted como el Señor Santo, “oiga Solitario”, pero arriba del ring no debes tenerles respeto. En mi vida si vuelvo a nacer vuelvo a ser luchador.

Su vida ha ido del ring a las camas de quiromasaje…
Al principio como te conté, me enseñaron a caer sobre la lona, cómo rodar y el proceso de un luchador profesional desde los desde los del kínder hasta los de la universidad. Tenía 18 años, estaba muy jovencito. Me retiré porque me lastimé tres veces, una con Anibal y otra con un japonés de nombre Hamada y otra me lesionaron en un entrenamiento, se me luxó la cadera del lado izquierdo y se me recorrieron la cuarta y quinta vértebra lumbar. Ya no podía caminar y así me fui a luchar a Japón, así me hicieron luchar en la Arena México. Todo eso me cambió la vida, hoy le hablo en japonés al público porque tenemos muchos con las armadoras de autos que tenemos aquí en la ciudad. Viví en Tokio en 1982 y en 1992 estudiando quiromasaje para aliviar a gente que tenía problemas de columna en la clínica japonesa Onoda. He checado a médicos traumatólogos, al subdirector de salud a nivel nacional y a Carlos
Salinas de Gortari.

En las charlas que habrá sobre los 25 años de la lucha libre en la Feria de León ¿qué encontrarán los asistentes?
Muchas de las memorias que escribí en el libro editado por GRUPO MILENIO, en donde retrato cómo el luchador sube, sube como el ídolo que es, porque así
lo hace la afición. Uno es un ídolo con la afición, ahorita estoy con los pelos parados así como si estuviera arriba del ring y todo lo que se genera alrededor de este fenómeno que me parece muy interesante.