ENTREVISTA | POR EMILIANO BALERINI CASAL

Dick Verdult

El artista holandés presenta la muestra Poemas feos para todos en el Museo Universitario del Chopo, que permanecerá hasta el 2 de marzo. 


El mexicano distorsiona su historia, dice Dick Verdult

Por sus estancias en Latinoamérica es un apasionado de la cumbia.
Por sus estancias en Latinoamérica es un apasionado de la cumbia. (Especial)

México

Reconocido como uno de los artistas más vanguardistas de Europa, el holandés Dick Verdult visitó México para presentar su más reciente exposición, Poemas feos para todos, en el Museo Universitario del Chopo.

La muestra, que permanecerá hasta el dos de marzo, está acompañada por cinco cortometrajes, entre
los que destaca una selección de clips que dan significado a sus trabajos sobre la distorsión de la cumbia y la justicia en América Latina.

Verdult, quien empezó su trayectoria en el cine interactivo en los años setenta, ha realizado cine punk para la televisión holandesa. Trabajó como camarógrafo, produjo películas independientes y filmó videos trash con su grupo IBW, entre otras actividades. En entrevista con MILENIO, habla de su pasión por la cumbia.

¿Cómo surgió su relación con la cumbia?

Si bien nací en Holanda, al año y medio me fui a vivir a Guatemala, donde permanecí tres años. Después viajé a Argentina. Aprendí a hablar castellano con los amigos. Mi cultura es latina aunque un poco deforme. Mi padre trabajó para Phillips y viajaba mucho, por lo que tuvimos acceso a muchos géneros musicales del mundo. Recuerdo que después de que mis papás tenían fiestas en casa, yo iba a escuchar los discos que habían utilizado para divertirse la noche anterior. Primero pasaba un disco de marimba, después uno de Cuco Sánchez, más tarde música finlandesa, iraquí, norteamericana, y mi preferida era los calipsos nigerianos. En Argentina, donde la cumbia ha sido estigmatizada porque se la ve como una música para los trabajadores y los pobres, la clase media a la que pertenecía se jactaba de no gustarle. A mí me parecía muy buena. La sirvienta de la casa, cuando chico, escuchaba cumbia y yo la oía tras la puerta de su cuarto.

¿Qué tiene la cumbia que la hace una música especial para usted?

No es complicada. Sí tienes que tocarla de forma adecuada para que se escuche bien, pero no se trata de mostrar lo bien que la tocas. La música te hamaca. La salsa, en cambio, requiere de un esfuerzo tanto para bailarla como para tocarla. La cumbia te provoca bienestar musical. 

¿Cuáles son los grupos de cumbia  que le atraen más?

Los que más me gustas son los sonideros; tiene una percusión que empuja mucho. También me encanta la cumbia rebajada que viene de Monterrey; es un fenómeno que se explica de la siguiente manera: los jóvenes de Monterrey que gustan de las cumbias tienen muchos discos, pero como no tienen dinero para comprar pilas emplean usadas, y el sonido que se escucha es lento. La gente llegó apreciar esto de tal manera que en los tianguis ya venden discos de cumbia rebajada.

¿Cómo se relaciona la exposición Poemas feos para todos con los cortometrajes que hizo sobre la cumbia?

Los cortometrajes son otra perspectiva del mismo material con el
que laboro. Trabajo mucho con el concepto de la distorsión. Me gustan los conceptos “mentira”, “manipular”, “exagerar”, todos elementos que busco en la cultura latinoamericana. Observo los fenómenos que se presentan en la sociedad y los distorsiono.

¿Qué distorsiona más el mexicano?

Su historia. Esta distorsión no se puede corregir, pero una buena actitud es aprender qué provecho le podemos sacar a eso.

¿Refleja sus experiencias en su trabajo?

Mi vida y mi trabajo son la misma cosa.

¿Sus cortometrajes muestran la manipulación, distorsión, mentira y exageración a las que se acaba de referir?

Sí, claro. Mis películas no son sobre eso; incluyo en mis materiales de trabajo este tipo de fenómenos. Una de las películas que vamos a pasar es una cinta que normalmente uso de fondo cuando canto, y distorsiona las imágenes que grabé por Latinoamérica.

¿Todos sus cortometrajes están relacionados con la cumbia?

No. También hablan de justicia y distorsión popular. Utilizo la estética popular que la gente obviamente distorsiona. Por ejemplo, cuando millones de personas le llevan velas a la Virgen de Guadalupe se
transforma la razón por la cual se le llevó una ofrenda. Observo y trabajo sobre esos fenómenos, aunque también creo las distorsiones.

¿Por qué fijarse en la justicia?

Hago mi mayor esfuerzo para no enterarme lo que hacen otros artistas. No me interesa comparar o ver qué perspectiva toman ellos. Exprimo mis experiencias. Veo que hay mucha injusticia y la plasmo en algunas de mis obras.