Variación de metano en Marte abre sospecha de que haya vida

Un análisis del robot "Curiosity" revela que los niveles del gas son inferiores a lo que predecían, pero repuntan con frecuencia; desconocen el origen.
El explorador de la NASA analizó la atmósfera marciana con el instrumento SAM.
El explorador de la NASA analizó la atmósfera marciana con el instrumento SAM. (EFE)

Madrid

El vehículo robótico Curiosity ha confirmado que en la atmósfera de Marte se registran fluctuaciones de metano, lo que abre nuevas vías de investigación para esclarecer cuáles son las fuentes que producen ese gas, entre las que puede estar algún tipo de actividad biológica.

Esa es la principal conclusión de una investigación que publicó ayer la revista estadunidense Science y que también abre una nueva línea para estudiar cuáles son los mecanismos a través de los que este gas se elimina con inexplicable rapidez del aire marciano.

El trabajo cuenta con la participación de dos investigadores españoles y, según sus autores, resuelve “la prolongada polémica” sobre la presencia de este compuesto en la atmósfera marciana, iniciada hace más de una década con las primeras detecciones de metano desde telescopios terrestres, y avivada posteriormente con las medidas obtenidas desde las sondas orbitales enviadas al planeta rojo.

Las mediciones actuales del incremento episódico de la concentración de metano en la atmósfera marciana las ha hecho el instrumento SAM — parte del equipo científico con el que está equipado el Curiosity— a través del espectrómetro láser sintonizable.

Fuente desconocida

Los resultados señalan que, si bien los niveles de metano en la atmósfera de Marte (en concreto en el cráter Gale, donde el robot explorador hace su trabajo) son generalmente inferiores a lo que los modelos predecían, éstos repuntan con frecuencia.

Ello implica que el gas es producido periódicamente por una fuente cercana que los científicos aún desconocen, destacó Science.

Según informó el Grupo de Ciencias Planetarias y Habitabilidad del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (centro mixto de la Universidad de Granada y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas), los resultados se han obtenido a partir de un exhaustivo análisis de datos obtenidos durante 605 soles (días marcianos).

Un día marciano dura 24 horas, 39 minutos y 35.244 segundos; es decir, alrededor de 3 por ciento más que uno terrestre.

Desde que se anunció por primera vez la detección de metano en la atmósfera marciana con el telescopio del Observatorio Canadá-Francia-Hawái en Mauna Kea, se han sucedido a lo largo de los últimos años varias mediciones del gas mediante diversos instrumentos, tanto de sondeo remoto desde la Tierra como desde naves en órbita (Mars Express y Mars Global Surveyor).

Al ser el metano un producto muy notorio de la actividad biológica —casi todo el que hay en la Tierra tiene este origen—, se abrieron grandes expectativas ante la posibilidad de que también ese fuera el caso en Marte.

Sin embargo, ante la carencia de un modelo capaz de justificar su generación, localización y rápida desaparición, las detecciones se empezaron a poner en duda y se achacaron a defectos derivados de las mediciones, explicó el instituto andaluz en un comunicado.

Medidas precisas

El Curiosity ha sido capaz de obtener medidas precisas: el SAM ha detectado valores basales de concentración de metano en torno a 0.7 partes por mil millones en volumen y ha confirmado un evento de incremento episódico de hasta 10 veces ese valor durante un período de 60 soles.

En cuanto a por qué estos chorros de metano son esporádicos, este trabajo apunta a una correlación con determinadas variables ambientales, como humedad relativa del aire o temperatura ambiente.

Estas medidas son tomadas por el instrumento REMS (una estación meteorológica hecha en España) y el trabajo sugiere que, por ejemplo, a mayor presión podría haber más picos de metano.

No obstante, esto aún hay que comprobarlo en posteriores estudios.

Este trabajo, junto a otro que publicará la revista Journal of Geophysical Research sobre la localización de compuestos orgánicos —como clorobenceno— en el suelo del cráter Gale, fueron presentados ayer en el congreso de geofísica AGU Fall Meeting, en San Francisco, EU.

En el encuentro participaron los científicos españoles Paz Zorzano, del Centro de Astrobiología del INTA y del CSIC, y Javier Martín Torres, del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra.

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Posponen lanzamiento de cápsula a la EEI

La NASA pospuso para el viernes el lanzamiento de una cápsula de carga para abastecer la Estación Espacial Internacional (EEI), con el fin de “tener tiempo extra para asegurarse de que se hace todo lo posible sobre el terreno para preparar un lanzamiento exitoso”, informó la agencia.

La cápsula, que se iba a lanzar ayer, es la quinta de la compañía SpaceX, con la que la NASA ya firmó un contrato para transportar astronautas con tecnología estadunidense para no depender de otros países.

La decisión se produce poco después de dos accidentes de la industria privada, a la que la NASA cedió el trabajo para las misiones de abastecimiento.

En octubre, un cohete Antares de Orbital Sciences explotó poco después de partir con dos toneladas de carga para el complejo espacial y, días más tarde, murieron dos pilotos en un vuelo de prueba de la nave espacial SpaceShipTwo de Virgin Galactic.

Estas misiones son símbolo de una nueva era para Estados Unidos, que al retirar su flota de transbordadores en 2011 perdió la capacidad para realizar viajes tripulados en un vehículo propio y ha dependido de las naves rusas Soyuz para enviar a sus astronautas a la EEI, con un costo de 70 millones de dólares por viaje.

EFE/Washington

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