La meta de Tovar y de Teresa, que haya más cobertura cultural

En ese propósito, las mejores aliadas serán las nuevas herramientas tecnológicas, enfatizó.
El funcionario quiere ver terminadas las obras que habían quedado inconclusas.
El funcionario quiere ver terminadas las obras que habían quedado inconclusas. (Ariel González)

México

Al finalizar el primer año de su gestión al frente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (posición que ocupa por tercera ocasión), Rafael Tovar y de Teresa se detiene un momento a analizar con MILENIO este periodo. Las cifras y los datos no lucen mal en el balance de una instancia que el próximo año manejará un presupuesto de 16 mil millones de pesos y que ha conseguido poner orden en el complejo quehacer cultural de nuestro país.

Pero más allá de los números que le son positivos, Tovar y de Teresa nos plantea una reflexión sobre los obstáculos, retos y tareas inmediatas que el Conaculta habrá de sortear.

¿Cuáles son los obstáculos a los que se enfrenta el Conaculta?
Hay un obstáculo de origen, la falta de definición del marco jurídico. Se creó en 1988, el 7 de diciembre, hace 25 años, por un decreto presidencial y es necesario acotar mucho mejor su naturaleza jurídica a fin de poder contar con todas la herramientas para coordinar todo el sector cultural que depende de la institución. Esto creo que es algo muy necesario y urgente. Tampoco te quiero decir que esto nos obstaculice el trabajo, así los ocho años primeros que tuve en este puesto, y ahora, hemos podido trabajar, pero creo que siempre es mucho mejor teniendo un sustento que le dé fortaleza jurídica a la institución.

¿Y qué pasos concretos deben darse para avanzar?

En primer lugar, en el Ejecutivo hay una buena disposición y una visión positiva a que estemos trabajando este tema. En las cámaras tanto de Diputados como de Senadores he encontrado una buena acogida. México, no hay que olvidarlo,  es el país con infraestructura cultural más grande de América Latina, y tiene un patrimonio milenario único; un país que tiene esta riqueza, con 200 mil vestigios arqueológicos, con la cantidad de museos y bibliotecas que tiene, necesita tener toda la solidez que se requiere para cumplir eficazmente su trabajo.

¿Debe ser una Secretaría?

Yo creo que la forma administrativa que tome es lo de menos, lo importante es que tenga sustento jurídico.

¿Cuáles serían los principales retos en lo inmediato?

Yo te diría que el principal reto es lograr un trabajo de calidad que se convierta en una referencia en el país, de excelencia. En segundo lugar, que el trabajo cultural pueda llegar al mayor número de personas, esto puede ahora tener un enorme aliado en las nuevas herramientas tecnológicas, por una razón, porque éstas nos permiten llegar a lugares del territorio nacional y a personas que nunca hubieran estado tal vez interesadas o con posibilidad de participar en lo cultural. Te doy un dato preliminar que nos dió el INEGI  la semana pasada, que lo haremos todo esto público en el mes de enero, de 41 millones de usuarios que tuvo México el año pasado, 31 millones cuando menos consultaron una vez un sitio vinculado a la cultura. Esto te habla del interés y de la potencialidad de poder hacer llegar la tarea cultural a un número muy grande de personas. Entonces, esto es un enorme reto.

El otro reto es tener muy
claras las prioridades, para que los recursos que tenemos, que es un presupuesto amplio, son 16 mil millones de pesos, frente a los 4 mil 500 que existían hasta el año 2000 que estuve yo en Conaculta, bien organizados, bien administrados y bien orientados, nos  puedan dar los estupendos resultados que esperamos.

En materia de becas se han presentado modificaciones en su esquema. ¿Cómo se perfila el tema?

A medida que tengamos más mecanismos que eviten la discrecionalidad en la asignación de recursos, creo que va a ser mucho más sano y más útil para el estímulo a la creatividad. Hace poco hicimos una nueva convocatoria, donde pudimos fortalecer las becas, que en los últimos años se habían dividido prácticamente en tres partes, reduciendo enormemente el monto. Entonces la idea que originalmente tenía el Fonca de tener becas de excelencia para proyectos de excelencia, estaba perdiéndose, porque con eso no podía satisfacer a alguien que requiriera esos recursos para llevar a cabo un proyecto, una idea. Ahora que hemos regresado al origen en esto, será mucho más provechoso. Surgió mucha inquietud de que se redujera el número de becas por esto, de ningún modo lo redujimos, al contrario, metimos mucho más dinero para que pudiera haber mucho más becas.

¿Cómo te has sentido en este cargo que ya antes has ocupado y qué esperas como funcionario?

Estoy muy estimulado porque es un país distinto, con necesidades culturales distintas, con interlocutores diversos, y con posibilidades mucho más amplias de hacer llegar la cultura a mucha más gente.Quiero ver terminadas las obras que habían quedado inconclusas y realizar un trabajo transversal de gran calidad con las otras áreas del gobierno para generar una vida cultural que a México le dé un prestigio como en muchos años no hemos tenido.