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Viernes , 20.07.2018 / 02:23 Hoy

“El mayor mérito de una obra de arte es que te saque de la cotidianeidad de tu espíritu”

Yvonne Domenge nos recuerda el alto y a la vez sencillo secreto de toda escultura monumental: hacer de este mundo tan hostil un lugar más habitable.

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Antonio Nájera Irigoyen

El espacio

Lo primero que busco es que la pieza vaya de acuerdo al espacio, a la luz y al transeúnte. Intervenir es muy delicado. Puedes intervenir un espacio sin respetarlo, sin saber quién pasa por ahí, quién vive por ahí. Cada lugar tiene su lenguaje de necesidad y yo lo respeto.

El material

El material me lo da el espacio. Tengo un respeto enorme por el material. No lo reto, más bien veo qué puedo hacer con él, qué características me da para que pueda expresarme. Tuve una maestra vietnamita, quien me enseñó a tenerle respeto a la materia, sobre todo a la madera. Me enseñaba que antes de empezar tuviera un diálogo con mi madera, tocarla, a veces hasta chuparla para hacerla mía. Todo lo que tocamos tiene nuestro imprinting. Dicen que los objetos que fueron míos tienen mi energía o los que son de algún otro escultor tienen su energía. Así la tierra nos transmite de dónde es, quién la tocó, qué pieza se hizo.

El formato

La escultura de gran formato es para el transeúnte, para el automovilista. Es hasta para que se vea desde arriba: gente que va con prisa en un aeropuerto, un parque… En el Millennium Park de Chicago, por ejemplo, hice varias piezas a escala de la gente que va a caminar por ahí, no a la escala de los edificios. La diferencia con una pieza pequeña es que es una pieza con la que se puede vivir. Es lo que llamaban antes los vivelos: son piececitas que decoran, que te acompañan, que te recuerdan. Es más íntimo.

El espectador

Deseo que el transeúnte, el automovilista, al ver una pieza urbana, tenga fragmentos en su cambio de conciencia. Va uno pensando en la cotidianeidad de los problemas, en lo que está pasando socialmente, lo que sea… y de repente, ¡uf! ¿Qué es eso? ¡Ay, el color! Te da tantos mensajes la escultura que te da para salir de tu cotidianeidad de espíritu, de lenguaje interior, hacia esa belleza o hacia ese estímulo que está apareciendo enfrente de ti. Para mí ése es el mayor de los méritos de una obra de arte.

La M de Yvonne Domenge

Todo esto son figuras del cosmos, sobre todo tomadas de mis piezas. Es el cosmos que nos contiene y que es perfecto. Todos somos parte de él. MILENIO es parte de él: nos llena de comunicación, de noticias, de novedades, de desgracias, nos mantiene unidos como una red de oro. Dije: “aquí le voy a dar vuelta y lo voy a dejar liso porque es el futuro que no conocemos. ¿Qué voy a poner en un futuro que se está construyendo todos los días y del que ustedes nos hacen partícipes poniéndonos noticieros, revistas, televisión?”… Están grabadas con punta seca que uso para el grabado.

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