Los mercados: recintos de tradiciones

Expertos en Patrimonio Cultural comparten con los lectores de MILENIO JALISCO sus razones para conservar estos santuarios de un modelo social aún vigente.
El mercado Libertad es el más grande de América Latina.
El mercado Libertad es el más grande de América Latina. (Enrique Vázquez)

Guadalajara

Los mercados no sólo son un edificio, constituyen una unidad social, económica y cultural que dan identidad a su entorno y detonan un dinamismo social muy particular en la zona que se encuentran ubicados, tan sólo por eso deben conservarse”. Ignacio Gómez Arriola, arquitecto perito del Instituto Nacional de Antropología e Historia, quien por su labor está en relación constante con autoridades municipales relacionadas con el Patrimonio Cultural, lamenta que la mayoría de estos inmuebles se encuentren un tanto descuidados y lamenta que en Administraciones municipales anteriores de Guadalajara se haya corrido el rumor de concesionar los inmuebles a empresas privadas para que ellas los administraran, como una solución de mantenimiento de los mismos. “Si eso sucediera se estaría atentando incluso con la Gastronomía mexicana Patrimonio de la Humanidad, ya que hay productos de la gastronomía tradicional que no los encuentras en otro lado”, dice el experto.


La postura de Gómez Arriola, es la misma que comparten colegas como él que han participado en iniciativas en pro de conservar el Patrimonio Cultural. Mónica del Arenal, arquitecta y directora del Museo de la Ciudad señala que “los mercados tradicionales, son un modelo vigente. En ellos encuentras productos de primera calidad que no encuentras en otro lado, es necesario conocer cómo surgieron, cómo muchos de ellos son parte de unidades arquitectónicas en las que al lado del mercado siempre hay una plaza y un templo, saber que no siempre han sabido satisfacer las necesidades de abasto de ciertos productos, muchos de ellos en un inicio incluían centros escolares como jardines de niños o primarias, preguntarse por qué en un momento desaparecieron esos servicios en dichos mercados, como lo había en el propio Mercado Libertad y en el Mercado Alcalde” y coincide también en que deben de protegerse y enriquecer ese modelo. El despacho que dirige Del Arenal cuenta con una catalogación de 32 mercados del primer cuadro de la ciudad y actualmente elabora un proyecto, una ruta que interesados puedan recorrer y apreciar también su valor arquitectónico. De la lista incluimos el Top diez, de la arquitecta.


Para Arabella González, las autoridades municipales deben seguir administrando estos inmuebles, que se debe velar por proteger sus características de venta tradicional en donde sólo pueden encontrarse productos el capulín, los elotes, las pitayas, las hierbas y otros productos etnogánicos de esta región, si se les quita de ahí, se pierde. Al respecto Gómez Arriola, refiere que las mismas autoridades municipales deberían de velar por evitar el ingreso de tiangueros a los mercados. “El Mercado Corona recibió tanta invasión que terminaron por tomar la plaza y lograron incluso que el monumento del Amo Torres fuera desplazado al camellón contiguo”.


Del Arenal reconoce que el resguardo de los mercados y su conservación implica no sólo autoridades municipales del ámbito cultural, hay otras instancias dentro del mismo ayuntamiento con las que “es difícil ponerse de acuerdo porque los intereses son distintos”, sin embargo hay avances, a raíz del accidente del mercado Corona, la funcionaria dice que han podido acordar acciones conjuntas como la creación de una contraloría ciudadana que vigilará las obras de la construcción del nuevo mercado.


Por su parte, el chef Francisco Ruano comenta que los mercados son el único escaparate de muchos productores que por la naturaleza estacional y los cortos volúmenes de su producción quedan fuera de los esquemas industriales “Cocuixtles, nances, yaka, miel en colmena, pan cema, camotes del cerro, chinchayotes, cacahuate verde, guasanas, por mencionar algunos” y dice que con la unificación de las dietas en todo el mundo es de suma importancia la conservación del consumo de todos los productos alimenticios que definen las bondades de una región y sus costumbres.


Mercado Libertad

Su autor es el arquitecto Alejandro Zohn. Es el mercado tradicional más grande de América Latina. De estilo funcionalista fue construido en 1959. Cuenta con cubiertas de paraboloides hiperbólicos de concreto y un espacio central de gran altura. Se caracteriza por la venta de jarciería, cestería, pájaros y jugo de caña. Se ubica en la esquina de Calzada Independencia y Javier Mina.


Mercado de San Antonio

De estilo Funcionalista y autor no documentado, construido en 1966. Consta de cuatro paraguas, cada uno de ellos hechos con cuatro segmentos de hypar. El resultado es un mercado semiabierto, iluminado con luz natural y bien ventilado. Los locales perimetrales están cubiertos por bóvedas de cañón corrido, también hechas de concreto. Es famoso por sus nieves de garrafa. Se ubica en la esquina de Escorza y Fermín Riestra.


Mercado Alcalde

Construido por Horst Hartung Franz en 1962, de estilo moderno y funcionalista. Su sistema de cubiertas consiste en casetones corridos de concreto aligerado, que van de norte a sur y forman tres crujías. El resto del espacio se cubre con estructuras de concreto que forman casetones cóncavos y convexos. Se caracteriza por ofrecer una birria exquisita. Está ubicado en Liceo y Angulo.


Mercado de San Diego

No se tiene documentado quién fue su autor, se construyó en 1940, su diseño tipográfico y algunas ventilas periféricas que iluminan el espacio central diseñado a doble altura, sugieren un estilo Art Déco. Sus locales se abren a calles circundantes, actualmente es sede de un Centro Cultural. Está ubicado en Contreras Medellín y Manuel Acuña.


Mercado del IV Centenario

Es un edificio neovirreinal construido en 1942 por el ingeniero Ramiro Gallo. Emplazado sobre una plataforma escalonada, de planta rectangular y con chaflanes en las esquinas, cuenta con vuna torre central que antes tenía un reloj y destacaba por su posición al centro del conjunto. Es conocido por su tejuino, se ubica en Garibaldi y Jesús.


Mercado Ayuntamiento

Edificio neovirreinal de 1942, contemporáneo al de la Capilla de Jesús, diseñado también por Ramiro Gallo, está emplazado sobre una plataforma escalonada. Sus esquinas están ochavadas y cada una tiene una puerta. En el perímetro hay locales comerciales exteriores. Es famoso por sus elotes. Se ubica en Cuitláhuac y 28 de enero.


Mercado Juárez

Edificación austera de equipamiento barrial, construido en 1949 por el ingeniero J. López Belloso. Su situación en la trama urbana le hace un enclave barrial inmejorable: remata en la plaza Nuño de Guzmán, entre las calles Libertad y Prisciliano Sánchez. Su estilo déco es muy de espacio interior es generoso y está bien iluminado. Ideal para desayunar y comer. Está ubicado en Argentina y Miguel.


Mercado General Eugenio Zúñiga

Construido entre 1935 y 1936 por el ingeniero Rafael Urzúa, como parte de una comisaría municipal y una escuela. Es de influencia Art Déco. En él se encuentran establecimientos de variados oficios y una conocida tortillería, está ubicado en el cruce de Fidel Velázquez y Mezquitán.


Mercado de las Flores

Se atribuye al arquitecto Alejandro Zohn, fue construido en 1960 y es de estilo funcionalista. Se encuentra ubicado en las calles de Mezquitán y Federalismo.


El Mercado Corona

Erigido a finales del siglo XIX y remodelado en la década de los 60 por el arquitecto Julio de la Peña y recientemente demolido. Actualmente ciudadanos y autoridades deliberan sobre el proyecto bajo el cual se erigirá un mercado nuevo en sustitución del que estaba.