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Lunes , 23.07.2018 / 07:07 Hoy

Méjico, el libro que retrata la migración española invisible

El escritor Antonio Ortuño habla de su más reciente novela: Méjico, la cual, a través de dos historias, busca retratar la otra cara del exilio de los refugiados de la Guerra Civil Española en México. 

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Adriana Cobos

En un hotel en el centro de la Ciudad de México, Antonio Ortuño se acomoda en uno de los sillones de piel del lobby. Su figura corpulenta se pierde entre la chamarra de piel que viste y su mirada de detective se guarda debajo de la gorra que lleva.

Lo primero que dice es que su libro recién publicado: Méjico, está escrito con jota porque esa palabra es la que funciona como "bisagra" entre la forma en que los españoles veían al país y la forma en la que lo ven los mexicanos.

El libro, que será presentado oficialmente en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, busca hacer un acercamiento al tema de la migración y el exilio español en México a partir de personajes comunes.

"Busco contar esa migración invisible española", dice el escritor. Méjico no es la historia de grandes intelectuales que se refugiaron en el país tras la Guerra Civil Española sino un cúmulo de pequeñas historias de las que su misma familia es protagonista.

Decir que la obra es la historia de su familia sería exagerar, pero es cierto que Ortuño obtuvo gran parte de la información de lo que contaban su abuela y su madre, ambas españolas y sobrevivientes de la Guerra Civil Española.

"Para la gente muy clavada, hay por ahí un personaje que se parece a un tío-abuelo mío, pero porque tuvo una vida muy telenovelesca. En realidad la obra es un acercamiento a la que tiene que ver con la historia de mi familia y mi propia madre, no es la historia de mi familia, pero sí recupera historias", dice en entrevista con MILENIO.

El libro cuenta dos historias que se desarrollan en dos tiempos distintos, una de ellas es en la época de los años 20 y 30 de la España del siglo pasado, la de la República de Franco y la otra es más contemporánea, en el México actual, a partir de una familia que debido a la Guerra Civil Española tiene que huir a México y un nieto de ellos, por un lío de faldas, tiene que volver a España.

El tema de las diásporas es un tema común y recurrente para Ortuño, tan solo el año pasado, en su obra Fila India toca el tema de migración vista desde otro ángulo: migrantes centroamericanos que pasan por México.

El escritor asegura que la realidad le da más que suficiente para escribir, "no puedo escribir de espaldas a la realidad, escribir ficción es válido, pero no entiendo cómo algunos puede irse más allá si la realidad da para escribir esto y más".

- ¿Crees que el escribir Méjico, así con jota, sea un indicio de que se debe reescribir el rumbo del país?

- Hay muchas cosas que de alguna forma buscamos que tengan sentido, no de querer reescribir México sino registrar que una de las tantas cosas que caben en México es la migración, precisamente esta migración española.

El escritor, originario de Guadalajara, dice que las historias de Méjico buscan evocar las "crisis sucesivas" que nos dan actualmente y que tantas veces sentimos que "somos comidos por el crimen y la corrupción".

La obra de Ortuño da cabida a estas historias y personajes que uno no logra olvidar fácilmente, son personajes que revelan lo más oscuro del ser, pero al mismo tiempo nos hacen sentir compasión porque el escritor logra plasmar a la perfección el papel de víctima y victimario en cada uno de los personajes.

Está, por ejemplo, el personaje de El Chepe, víctima y victimario, que en las primeras hojas lo identificamos por un asesinato y que el personaje en sí, causa repulsión y conforme la novela avanza, uno se da cuenta que en realidad El Chepe es solo víctima de las circunstancias, que el abuso sufrido en la infancia determina su comportamiento y que es verdad aquello que decía Freud, "infancia es destino".

"Las personas en las que me basé para algunos personajes eran personas a las que la Guerra Civil les había dejado una huella muy profunda, ese tipo de vivencias son cosas de las que uno no sale inmune", dice el escritor para describir a aquellos personajes bárbaros.

Que la obra esté escrita con jota significa más que "una bisagra" para entender el México que los españoles veían, Ortuño dice que Méjico busca la identificación con un vocablo diferente, que al verlo no nos burlemos de que esté mal escrito ni nos remontemos a los regaños de las maestras de kinder sino que sea justo "una palabra adecuada para describir la intersección entre una cultura y otra".

Antonio Ortuño es hijo de madre española y padre mexicano, cuando uno le pregunta qué es lo que une a países tan diferentes además del español, claro, él responde sin tapujos que tal vez sea el fútbol.

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