Saludan al Sol frente a la Minerva

Con distintos profesores, la clase masiva se impartirá todos los domingos a las 11:00 horas en avenida Vallarta en los carriles hacia el poniente.
Las personas realizaron estiramientos al aire libre con la técnica ancestral de hatha yoga.
Las personas realizaron estiramientos al aire libre con la técnica ancestral de hatha yoga. (Patricia Ramírez)

Guadalajara

Un grupo diverso formado con cerca de 300 personas se reunieron a realizar estiramientos al aire libre con la técnica ancestral de hatha yoga. Sobre una de las avenidas más representativas de la ciudad y frente al monumento de insigne tapatía, principiantes y avanzados siguieron al maestro Quetzal Ríos que dirigió una secuencia calmada que puso a sudar a varios. A partir de esta sesión, cada domingo a las 11:00 horas se realizará una clase magistral de yoga masiva abierta para todo tipo de público.

En esta primera sesión, los asistentes esperaron más de quince minutos para el arranque de la práctica conocida como Surya namaskar o saludo al sol. Antes los funcionarios hicieron su aparición con Oscar Rodríguez, jefe de la Vía Recreativa, César Vázquez, coordinador de Actividad Física y Bienestar del CODE; junto con Fabien Lefebvre y Julio Cruz, directivos de la Federación Nacional de Yoga en México quienes dieron por inaugurado el programa.

Los asistentes se acomodaron conforme arribaron a la avenida Vallarta hacia el poniente, algunos sobre el asfalto se sentaron en su tapete antiderrapante, otros en el jardín del camellón establecieron su rinconcito y una tercera sección habilitó el carril de la lateral bajo árboles que proporcionaron sombra en ciertos ángulos.

Un pequeño momento de concentración y un par de torsiones fueron suficientes para iniciar la clase de Quetzi con una vinyasa calmada y demandante a la vez. En todo momento veinte profesores de apoyo se acercaron a los practicantes para dar consejos que si bien en algunos casos facilitaron el ingreso o salida de las posturas, también hicieron correcciones que subieron la exigencia muscular.

Varias repeticiones de la montaña se ligaron a la plancha sostenida,  al perro boca abajo y a la cobra, posiciones que en español la gente logró reconocer con cierta facilidad. El reto vino con el cuervo, una postura en la que se pidió a los asistentes sostenerse sobre las palmas de las manos contra el suelo y elevar la columna, pies y piernas apoyados en los antebrazos. La concentración fue notoria mientras el profesor invitaba a conducirse cuidadosamente en cada movimiento mientras el silencio de la ciudad dejaba escuchar aves cantando.

Aunque la sesión no se libró de uno que otro motor de enormes camiones que maniobraron por la curva que desemboca en López Mateos, mujeres, jóvenes, adultos y hasta niños se adentraron en posturas de inversión que marcó el profesor de Árbol del Yoga, escuela que ha cultivado seguidores desde que se instaló en Puerto Vallarta y ahora se afianza en Guadalajara. Al final, conforme a la tradición al unísono el eco del universo se entonó con el vocablo om antes de entrar en la postura de descanso.

La práctica estará abierta al público en general de manera semanal con la participación de maestros de diferentes estilos y niveles.