“Los medios nunca habían estado tan mal”: Cagé

La competencia actual se ha traducido en recortes a las plantillas de las redacciones; eso daña la calidad de la información y la democracia, dice.
Los medios no saldrán de la crisis aumentando el número de lectores en sus ediciones online, dice.
Los medios no saldrán de la crisis aumentando el número de lectores en sus ediciones online, dice. (Maria Teresa Slanzi)

Madrid

Según la investigadora del Instituto de Estudios Políticos de París, Julia Cagé (Francia, 1984), no deberíamos ver a los medios de comunicación en primera instancia como una manera de "oponerse" al poder, sino como una manera de dar esencia a la democracia: "Nos han provisto de un bien público, la información, que es un ingrediente esencial de la participación política en democracia. Desde mi punto de vista, la democracia debe definirse como 'una persona informada, un voto', y no como 'una persona, un voto'. En consecuencia, los medios tienen que desempeñar plenamente su papel de verificar imparcialmente para investigar el grado de eficiencia de los gobiernos y los políticos, y determinar si están o no corrompidos".

En entrevista con MILENIO por su libro Salvar los medios de comunicación (Anagrama), Cagé dice que "una de las paradojas de nuestro mundo es que nunca antes habían existido tantos medios de comunicación como hoy; pero, al mismo tiempo, nunca habían estado en peor forma, con un promedio de periodistas por medio muy bajo. Parte de la explicación reside en la creciente competencia. Lo que caracteriza al sector es la reducción de plantillas, no importa cuántos ejemplares venda. Pero si los periódicos reducen sus redacciones para compensar la caída de sus ingresos, la calidad, inevitablemente, disminuye.

"Una de las consecuencias de la competencia es que, más allá de cierto límite, puede conducir a una caída de los ingresos para los medios existentes y afecta sus motivos para producir información de calidad. La creciente competencia explica la crisis de la prensa, que ha visto cómo se colapsan sus ingresos por publicidad, debido al colapso en los precios de los anuncios por el aumento de la competencia. Lo que hace que esta situación sea tan complicada es que, a la vez, necesitamos la competencia para garantizar la pluralidad".

Explica que los medios no saldrán de la crisis aumentando el número de lectores en sus ediciones online: "Lo que es más llamativo es que si lo vemos desde una perspectiva histórica, nos damos cuenta de que el mercado de anunciantes ha ido menguando desde hace años, incluso décadas, en un número considerable de países. Esa no es en absoluto una razón para pensar que a largo plazo ese descenso no se podrá revertir. El gasto total en publicidad en los medios ha decrecido desde hace algún tiempo, así que tienen que aprender a vivir sin ingresos por publicidad. Para ser más específicos en el tema de la publicidad online, la mayor parte del pastel va a parar a manos de unas cuantas firmas (Google, Facebook y Amazon), y no a los medios. Parte de la explicación está en que a pesar del alto número de lectores online, se ha demostrado que los lectores de webs dedican menos tiempo a la lectura y permanecen menos tiempo enganchados a ella que si lo hacen en medios impresos, así que un lector de éstos tiene más valor para los anunciantes".

El ensayo remite a un nuevo modelo de impuestos y de estatus legal; la autora dice que "los subsidios a los medios existen desde hace décadas en la mayoría de los países desarrollados. En muchos países europeos los diarios se benefician de un impuesto reducido porque los medios proporcionan un bien público, la información, útil a la democracia. El objetivo es mantener la pluralidad en la prensa y, por consiguiente, 'subvencionar' la democracia".

La autora propone "una reforma más extensa, con la idea de un nuevo impuesto y un nuevo estatus legal, comparable con el que las fundaciones han disfrutado largo tiempo y que se ha aplicado en universidades, bibliotecas, museos, etcétera, y que tendría sus especificidades y debería asumirse como un reconocimiento a los medios por su contribución a la democracia".

Cagé observa que en este momento podría avizorarse una nueva era dorada para los medios que, según escribe, se manifiesta en el caso del Washington Post, recientemente adquirido por Jeff Bezos, que sugiere que el dinero está regresando a los medios. Pero advierte que esos poderosos hombres los podrían utilizar como una herramienta para aumentar su propia influencia, lo cual plantea un problema: que los millones que estos inversores inviertan en los medios "socave los esfuerzos de la democracia, los cuales dependen en gran medida de la información imparcial y de calidad que se suministre a los votantes".