“60 mdp, el presupuesto ideal para el Cabañas”

A un año de estar al frente del mayor recinto cultural del estado, su directora hace un balance; aborda la crítica a la intervención de Buren, la carencia de recursos económicos y la opción de ...
Olga Ramírez, en uno de los patios laterales del Cabañas
Olga Ramírez, en uno de los patios laterales del Cabañas (Alejandro Acosta)

Guadalajara

Feliz, contenta. Así se describe Olga Ramírez Campuzano, a un año de ejercer como directora General del Instituto Cultural Cabañas. Recuerda que durante los 40 años que ejerció en el voluntariado, siempre en el sector social: “Todas las acciones que llevé a cabo en mi vida, iban encaminadas a resolver carencia económica, de dolor. Ahora todas las acciones que realizo tienen atrás la belleza”. 

Su gestión es de seis años, ¿qué sigue en los restantes?
Estamos encarando una planeación estratégica. Estamos adelantando en eso. No es fácil, requiere mucho trabajo, en la ley orgánica, dice ‘el
Instituto Cultural Cabañas es un organismo público descentralizado, con personalidad jurídica y patrimonio propio que tendrá a su cargo la
preservación, investigación y divulgación de la obra de José Clemente Orozco. La sede del Instituto será la construcción que se conoce como
Hospicio Cabañas en Guadalajara’.

Esto es de 1983, cuando se crea el instituto. Pero, ¿cuál es la misión?, ¿cuál su visión? ¿para que se crea?
Esto es en lo que estamos trabajando”. Hace un año cuando asumió como directora, se dijo que con su gestión se quería atraer más recursos,
reforzar la investigación y la curaduría.

¿Cómo van?
“Para eso necesitas tener el cómo, el para qué, el por dónde. No puedes ir a pedirle un patrimonio a una empresa si no tienes consolidado todo
lo anterior porque cuando invitas a alguien a que haga una inversión social, una inversión cultural en un espacio, tienes que invitarlo con un ganar ganar. ¿Qué va a ganar el donante y qué va a ganar el Cabañas? Estamos trabajando en eso. Ya tenemos una investigación que nos
hicieron sobre públicos. La reciente presentación del ballet también fue un éxito. Demostró que la gente sí quiere regresar. Sí quiere cosas que valgan la pena, no necesariamente plásticas. Fue una maravilla. Y vino público de todos lados, eran 1,100 personas diarias”.

¿Y el asunto de reforzar la investigación y la curaduría?
“Por lo pronto, con un curador en jefe que es Carlos Ashida. Él también tiene ya un grupo de voluntarios que lo están apoyando. Al mismo  tiempo estamos haciendo alianzas con las universidades para tener más apoyos. Eso es acercar recursos, para presentar un Instituto serio,
profesional y con una dirección clara de hacia dónde va”.

¿Subsiste el déficit económico? ¿Hay falta de dinero, o salen tablas?
“Nuestro presupuesto es de 17 millones de pesos y la nómina es de 21. Por eso se rentan los espacios y se cobran entradas”.

Ese asunto es casi un tabú. El Cabañas renta sus espacios. Como lo hacen muchos museos y recintos culturales del mundo, en este caso,
¿cuánto cuesta?
“Aquí también. Se rentan los espacios y ya se rentan a todo mundo. Porque en una época era muy cómodo hacer los eventos y no cobrar. Sí es cierto, se pusieron costos”.

¿Hay un tabulador? ¿hay reglamento respecto a los costos?
“Está el costo cultural y el costo de recuperación”.

¿Y qué restricciones hay?
“Hay un reglamento a la hora de rentarlo. Está prohibido tocar la cantera. Los decibles no pueden subir (en picos) más allá de 90. No se puede bailar, aunque puedes poner un show de baile, pero no puede haber fiesta de baile. Hay varias restricciones de acuerdo a lo que establece el reglamento de Patrimonio para cuidar el edificio”.

Y las tarifas, ¿cómo se establecen?
“De acuerdo a las tarifas del mercado. El Cabañas es el Cabañas, si alguien quiere hacer una fiesta aquí le va a costar más caro que, por ejemplo, el Benavento”.

¿Cuál es la tarifa mayor?
“Alrededor de 180 mil pesos por el patio mayor, es la más cara. El derecho de uso es, cumpliendo requisitos, hasta la una de la mañana. Y después se cobran horas extras. Sólo da derecho al lugar, la gente tiene que traer lo que necesite”.

Es un asunto que hay que encarar con franqueza...
“Te puedo decir que en México, la renta del Colegio de las Vizcaínas es de 280 mil pesos, con lona: 150 mil más, y hay que llevar planta de luz”.

Ya en conjunto, esos recursos, ¿qué tanto margen les da para acrecentar su presupuesto?
“Nos da el margen para cubrir la nómina. Pero no para hacer todo lo que tienes que hacer: estar trabajando en las maderas, en las puertas, en la preservación del edificio mismo. Para esto sí bajamos recursos: nos dieron dos millones y medio. Una parte la asignamos para darle mantenimiento a los murales que no se había dado y la otra parte para impermeabilizar el techo del edificio”.

¿Cuál sería el presupuesto ideal?
“Creo que con 60 millones al año estaría muy bien. No es mucho. Por ejemplo, El museo Trompo Mágico tiene 48 millones de pesos”.

El mayor obstáculo. ¿cuál es?
“La estructura laboral. La gente está comprometida, el personal responde. Pero la estructura sindical no siempre responde”. Es una limitante de casi todos los museos...
“La nómina ya dijimos que es alta. Pero lo que más nos cuesta son las horas extras. Porque el trabajar cinco días a la semana de lunes a viernes y seis horas diarias, es uno de sus logros. Pero los lunes está cerrado, no se necesita aquí la gente, y los domingos que sí está abierto
hay que contratarlos con pago de hora triple. Entonces, pues se contrata una empresa externa. Y claro se han quejado. Pero es que si no le
hago así no me alcanzará para pagarles en septiembre. Propuse además que a los nuevos que se están contratando en las plazas que dejan los jubilados, los contratemos ya con el horario que se necesita, trabajando sábados y domingos, pero el sindicato no está de acuerdo. Así es  preferible contratar por honorarios que seguir contratando absurdamente”.

En este contexto, ¿cuál es el mayor reto?
“Que el Cabañas esté perfectamente bien conservado, bien atendido, en su infraestructura, los murales. Y que la gente venga.
Que tengamos tan buenas exposiciones como la de Buren, la que viene del Doctor Atl -50 aniversario luctuoso-, para que la gente siga viniendo. Hemos subido mucho el número de visitantes. 
El año pasado en Semana Santa tuvimos cinco mil personas, que había sido un récord bárbaro. Y este año fueron 14,400. Claro, estaba Buren. La gente empieza a verlo como museo”.