La mastografía, esencial para prevenir los tumores de seno

Aunque la autoexploración es importante, especialistas acotan que esa prueba “carece de sustento científico” y que las mujeres que se la realizan “buscan, pero para no encontrar”.
Los investigadores Francisco Alexander, de la Sociedad Mexicana de Estudios Oncológicos, y Mariana Chávez, del MD Anderson Cancer Center.
Los investigadores Francisco Alexander, de la Sociedad Mexicana de Estudios Oncológicos, y Mariana Chávez, del MD Anderson Cancer Center. (Blanca Valadez)

Cancún

Si bien resultan acertadas las medidas de promover la autoexploración de los senos —aunque “carente de sustento científico”—, la mastografía es el método más eficaz para detectar en fases tempranas los tumores mamarios, aseguró Mariana Chávez, investigadora de la División de Prevención del Cáncer de la Universidad del MD Anderson Cancer Center, en Houston, Texas.

“Se necesitan manos entrenadas y mamas que no sean muy densas para detectar bolitas de aproximadamente un centímetro; en cambio, la mastografía capta lesiones que no se pueden percibir con los dedos, me refiero a muchos cánceres aún no invasores, en estadio cero —que no se han diseminado—, con lo que se garantiza la cura”, aseguró Chávez.

Por eso, abundó, en Estados Unidos la mastografía sigue siendo el método de elección primordial para la detección y control, a fin de evitar muertes prematuras ocasionadas por ese tipo de neoplasias.

“En Estados Unidos las mastografías reducen las muertes, mientras que la autoexploración mamaria no ha demostrado en estudios científicos que reduzca los decesos”, reiteró la experta.

Sin embargo, acotó, “eso no significa que la autoexploración no sea una estrategia importante, ayuda a conocer la biología de nuestro cuerpo (…) mastografía y autoexploración no deben estar peleados”.

Medida preventiva

La mastografía en Estados Unidos se utiliza no solo como una medida diagnóstica, sino también preventiva, es decir que ya se universalizó como actualmente se hace con el Papanicolau, un estudio ginecológico que se recomienda una vez al año.

“No es necesario tener un problema para tener acceso (al estudio)”, aclaró la especialista, tras referir que muchas de las muertes se originan porque la mujer carece de tiempo para atenderse, pese a tener cobertura y a que en ocasiones presentan alteraciones genéticas letales como el HER2.

El éxito en la autoexploración, dijo la experta, tiene que ver con acudir al médico ante síntomas como una masa o engrosamiento de la mama (cerca de ella o debajo del brazo), cambios en el tamaño o forma, algún hoyuelo o arruga en la piel, un pezón invertido, líquido que sale del pezón o piel de la mama con escamas o hinchada, generalmente sin dolor.

De los 810 mil 170 casos anuales de cáncer en Estados Unidos, el de mama ocupa el segundo lugar con 13 por ciento  de la incidencia (el primero es cáncer de pulmón con 29% y el tercero es colorrectal con 8%), pero la probabilidad de muerte se ha reducido más de 80 por ciento gracias al uso de los mastógrafos.

El problema del miedo

Francisco Alexander coincidió con Chávez en la importancia de implementar la mastografía como principal método preventivo.

Alexander, miembro de la Sociedad Mexicana de Estudios Oncológicos y médico cirujano con especialidad en medicina interna del Instituto Nacional de Cancerología (Incan), consideró que en México la autoexploración muchas veces se rige bajo criterios moralistas y de miedo.

“Buscan, pero para no encontrar. Dicen ‘¡mejor no me entero¡’, lo que limita la posibilidad de detección temprana, y a ello se suma el molesto apachurrón (del mastógrafo)”, sostuvo el especialista al resaltar que en México 80 por ciento de los casos de cáncer mamario llega en etapas avanzadas.

En México, aproximadamente tres de cada cuatro neopolasias de seno se detectan en las etapas 3 (cuando ya se diseminó fuera de la mama hacia los ganglios linfáticos axilares) o 4 (cuando el cáncer ya generó metástasis y se diseminó a diferentes áreas del cuerpo como huesos, cerebro o hígado), casos en los que cuando la posibilidad de cura definitiva es casi nula.

En contraparte, apenas 7 por ciento de los casos se diagnostica en etapa 1 o 2, mientras que 18 por ciento se diagnostica en la etapa cero, pero según el experto, estos casos son de “mujeres con alto nivel adquisitivo a las que se les ha detectado lesiones de hasta 2 milímetros mediante mastografías”.

Carencias y controversias

En México, casi un tercio de las mujeres con cáncer tiene neoplasias de mama (12 mil) y el promedio de mortalidad anual por este padecimiento es de 5 mil 800 decesos. Una de la razones de esta alta tasa se debe también a carencia de mastógrafos (solo hay 754 en el país) y de radiólogos expertos.

En el país este tipo de especialistas son alrededor de 90, mientras que en Guadalajara, Jalisco, los radiólogos expertos en neoplasias de seno “máximo son 10, y me vi generoso”, comentó Alexander.

Chávez y Alexander coincidieron en que existen controversias en las guías sobre la edad a la que se debe hacer la mastografía, ya que a los 20 años es imposible por la firmeza, evolución y desarrollo de la glándula, lo que imposibilita la detección.

Pasado de los 30 años se dice que puede resultar contraproducente por las radiaciones en los estudios y que pueden derivar en biopsias innecesarias; sin embargo, en los 40 a 50 años puede resultar más viable ese tipo de análisis.

De igual manera, los dos expertos consideraron un importante acierto que en abril la Cofepris arranque estudios de seguridad y eficacia, en los que participará el Incan, del fármaco palbociclib — comercializado como Ibrance por Pfizer— para el tratamiento de cáncer de mama metastático con receptores estrogénicos positivos y negativos HER2.

Este tratamiento ya fue aprobado por la autoridad sanitaria estadunidense con base en los datos de supervivencia libre de progresión del estudio Paloma 1 en fase II, que permite una sobrevida con calidad de aproximadamente 20.2 meses, el doble de lo que se reportaba en la literatura médica.

De acuerdo con estadísticas nacionales, de 12 mil casos nuevos al año de neoplasias de seno en México

44 por ciento

se detecta en etapa 4, prácticamente no hay cura

31 por ciento

en etapa 3, cuando hay alta probabilidad de recaer

6 por ciento

se encuentra en la etapa 2, con mejor pronóstico de sobrevida

1 Por ciento

se halla en etapa 1, con altas probabilidades de curarse

18 Por ciento

se diagnostica en etapa cero gracias a las mastografías