'El Chapo' de látex: el reto de un hombre sin muecas

“¡No sabemos cuáles son sus muecas!", dice el escultor Héctor Bustos. Crear la máscara del capo resultó un reto, al final optó por basarse en las primeras fotos de su captura: con cabello y bigote. 

Ciudad de México

El hombre más buscado de México no tiene muecas. O al menos eso fue lo que encontró Héctor Bustos, el joven escultor de 27 años quien participó en la creación de la famosa máscara de látex de Joaquín El Chapo Guzmán. Esa que está a la venta en mercados y tiendas, para las fiestas de disfraces de Halloween. “¡No sabemos cuáles son sus muecas! Hay pocas imágenes de él en web y ninguna caricatura, por eso me base en las primeras fotos que se difundieron cuando lo capturaron, es su imagen más icónica: con cabello y bigote. Pero no encontramos su rasgo más común”, explica. 

Héctor no trabajó solo sino con un joven grupo de escultores de Caretas Rev, la empresa responsable de crear y fabricar la mayor parte de máscaras de monstruos, políticos y deportistas que se ponen a la venta en México (principalmente en el popular mercado de Sonora) y el extranjero. Y ahora… ¿Un narcotraficante? La idea fue planteada en una junta de trabajo, poco después de la fuga del famoso capo. Sorprendidos, los presentes escucharon la propuesta por ser la primera vez fijaban su atención en un delincuente; y tras discutir el tema, lo aprobaron. 

Entonces el molde general con que trabajan los escultores (una máscara con aproximadamente tres kilogramos de plastilina) comenzó a tomar la fisonomía del Chapo Guzmán. “A quienes llegaban a asomarse les preguntaba ¿Quién es? ¿Sí se parece? Y si no atinaban,  tenía que seguir trabajando. El primer intento fue complicado porque lo hice tal y como se escapó la primera vez, sin pelo ni bigote; pero la gente no adivinaba de quién se trataba. Cuando ya le puse pelo y bigote ¡Oh, el Chapo, el Chapo!, respondieron. Fue cuando me dije: meta cumplida”, relata Héctor. 

Aquella semana de trabajo fue tensa porque a la par de las críticas le deslizaban sutilmente otras preguntas como ¿no te da miedo hacer este personaje? “No es un homenaje al narco. Más que hacer al Chapo es hacer el símbolo que representa, a la burla que existe como político y gobierno porque él es el representante de la coladera que se destapó. Es el homenaje a la negligencia y pésimo sistema que existe en México”. 

Terminado el molde de plastilina sigue la elaboración del de látex y sobre éste, se fabricará el molde de  yeso. Es aquí donde entra en acción David Julián, el moldero de 36 años (con estudios de secundaria) quien prepara la mezcla líquida con que bañará los rostros del Chapo y otro mundialmente conocido: el excéntrico millonario y pre candidato a la presidencia de Norteamérica, Donald Trump. 

“Se hace un poco difícil la nariz y la parte de la oreja, por eso hay que cuidar que no queden burbujas,  para que el molde salga de calidad”, cuenta mientras vacía el yeso en ambos personajes para después  darles forma con las manos. Cuando seca, echa entonces otras capas más. Meticuloso, pone más yeso en los gordos labios de Trump cuya boca con forma de chupón, deja al descubierto sus grandes dientes. “¿Qué qué se siente tener en las manos la cabeza de este señor? Pos ora sí que yo nada más trabajo aquí. No sé si es o no, famoso”. 

Con 200 gramos de peso y un cuello elástico de diez centímetros de circunferencia, las decenas y decenas de máscaras del Chapo y Trump giran y giran en una lavadora donde esperan terminar de secarse. Salen de allí pálidos y sin color, para dirigirse a una mesa donde tijera en mano, otro empleado les cortará las rebabas de sus cuellos a manera de control de calidad. Solo así estarán listas para viajar amontonadas, en un carrito que se dirige al área de pintado y posteriormente, empaquetado. Es necesario destacar que Trump tiene un plus a diferencia del Chapo: su pelo rubio y largo sí es artificial y se despeina; no como el del narcotraficante que está pintado. 

A pesar de ello Joaquín fue listo y aventaja porque su máscara va acompañada con un disfraz (camiseta y pantalón a rayas, en tallas chica, mediana y grande) cuya hechura, dio empleo a un promedio de trece mujeres y dos hombres quienes se dedican a la costura. Maricarmen Navarro, responsable del diseño de disfraces, da los detalles. “En la camiseta creamos esta silueta con su nombre, su código (número de preso) y en la espalda la leyenda #NOERAPENAL de Alta Seguridad. La idea surgió en aquella junta, y entre bromas y gracias fuimos encontrando el diseño”. 

Como era de esperarse, el disfraz del Chapo Guzmán (cuyo costo oscila entre los 450 y 500 pesos) es de los más pedidos en compra directa y en línea, tras su debut en La Mole Comic-Con Internacional.  Sobre todo por el llamativo empaque donde se exhibe. “Nuestro fotógrafo se fue a un paraje en Morelos donde había un túnel, y le dio vida al personaje porque un amigo suyo se puso el disfraz, llevó una pala y caminó como si estuviera huyendo. Entonces hicimos una historia visual -a manera de película- para darle más vida a la fotografía”.

Desde Jiutepec, Morelos (donde se ubica Caretas Rev), Chapo y Trump viajarán juntos -bajo un fuerte dispositivo de seguridad- hacia la Ciudad de México. Y su última parada será el mercado de Sonora.