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Miércoles , 17.10.2018 / 05:19 Hoy

Más de 15 años tejiendo tradiciones en Toluca

Pedro se dedica a crear cinturones desde la Plaza de San Bernabé, en sus prendas ilustra grecas o caballos
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En los pasillos delimitados por los puestos en los que reposan carpas horneadas, pápalo, habas, nopales, barbacoa, pulque y cervezas, la tradición se deja sentir.

De fondo los sonidos del conjunto norteño se mezclan con el eco peculiar de la tuba que da la bienvenida a uno de los tianguis más antiguos del Valle de Toluca, la Plaza de San Bernabé, donde el principal atractivo es la venta de ganado.
Entre los puestos, se encuentra Pedro, quien desde hace más de 15 años se dedica al tejido de cinturones, ha visto el crecimiento de esta plaza, y cómo fue el pasó de ser un pequeño tianguis a un mercado consolidado, que incluso se ha hecho famoso a nivel nacional.
Las familias de los poblados cercanos a Almoloya de Juárez, Ixtlahuaca y Temoaya, esperan cada lunes para hacer las compras; la frescura de las verduras es innegable, la fruta y legumbres también comparten esta cualidad; entre los puestos de comida sobresale uno de carne de conejo, que en medio de un pequeño hoyo forrado con tabique rojo cuelgan de un trozo de madera los trozos de carne dorada.
Para Pedro, éste es el escenario de cada lunes, la fuente de empleo que le ha dado amistades, experiencia y unos pesos, pues dice que ahora las cosas no son como antes, "poco a poco la tradición del vestir de campo se pierde".

“Para hacer un cinturón de estos necesito cerca de 40 horas, más o menos para rellenarlo, ya para terminarlo completo son como 43 horas, todo esto es cansado, se lleva su tiempo, pero es un cinturón que le dura muchos años, es reforzado”.

Mientras platica sigue tejiendo, sin el temor a equivocarse en la entrada o salida de la aguja, pues sabe que los más de 15 años le dan “el colmillo” para trabajar la piel incluso sin ver. El bastidor está gastado por los años, igual que sus manos y ojos que se esfuerzan por enhebrar la aguja, pese a la luz del día. Entre los tradicionales gritos de "¡pásele, pregunte, qué le mostramos!" se le va el día.


Rodeado de cinturones, con tejidos de caballos, grecas, hebillas gruesas y dibujadas con distintas figuras, Pedro, recuerda orgulloso que fue hace más de 15 años que aprendió esta técnica, allá por Michoacán, aunque reconoce que en un principio rechazaba en absoluto aprenderla, pero la necesidad y las ansias de tener unos pesos más lo motivaron.


SGCF

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