Marcelino Perelló: sus exequias, un homenaje

A la funeraria llegaron compañeros de la Juventud Comunista de México y otros muchos que compartieron con él diversos momentos.
Sus cenizas, anunció la familia, serán llevadas a Cataluña.
Sus cenizas, anunció la familia, serán llevadas a Cataluña. (Héctor Téllez)

México

La bandera catalana abrazaba su ataud a mediodía. A un lado se observaba una fotografia de Perelló en compañía de un elegante felino, llamado Ics o Equis en catalán, un gato  blanco y negro que también ya murió.

El espacio de la funeraria del sur de la Ciudad de México era pequeño, pero ahí estaban sus seres más queridos, honrando la memoria de un hombre del que recordaron su alegría, su inteligencia, su elocuencia, su compromiso y su facilidad para la polémica, también.

Estaba su familia: su hermana Mercedes, así como su viuda Verónica Pérez, quien pidió privacidad a los medios de comunicación y quien dijo que sus cenizas serán llevadas a Cataluña, de donde eran sus padres y donde actualmente viven sus hermanos Edelmira y Carlos.

Hasta la funeraria llegaron compañeros de la Juventud Comunista de México como Gerardo Albino González y Hermilo González; también quienes estuvieron con él en el Consejo Nacional de Huelga, como Marcos Gutiérrez y César Enciso; igualmente acudieron colaboradores de MILENIO como Joel Ortega y Jorge Medina Viedas,  así como Carlos Marín, director general editorial de Grupo MILENIO.

“Siempre estuvo comprometido con temas ligados a la justicia y la libertad; era un hombre que amó por encima de todo la libertad”, dijo Gerardo Albino González, ex compañero de la Juventud Comunista de México.

Alrededor del mediodía se hizo un homenaje donde tomó la palabra Marcia Gutiérrez, quien fuera delegada de Odontología ante el Consejo Nacional de Huelga; habló de su experiencia al crecer políticamente en compañía de Marcelino. Por su parte,  Joel Ortega se refirió al carácter excepcional de Perelló, mientras que Raúl Moreno Wonchee habló en torno de las amistades profundas que cultivó Perelló.

Un ex compañero suyo que prefirió guardar el anonimato lamentó la mezquindad de los directivos de la Universidad Nacional Autónoma de México y dijo que Marcelino era más representativo de esta institución “que todos ellos juntos”.

Marco Jiménez expresó: “Yo pensaba que era inmortal, el vacío que deja en cada uno de nosotros es muy grande, deja un vacío mayor en la cultura, en la política de este país, llena de lugares comunes, de lo políticamente correcto, llena de doble moral... Sin embargo, Marcelino está muy por encima de eso”.

Por la tarde se añadió una bandera de México y la famila proyectó videos familiares donde se veía a Perelló feliz, en compañía de su familia. También aparecieron su otro gato, Farinelli, y su perra Kropotkin, quienes seguro ya empezaron a extrañarlo en silencio.

A las 7 de la noche llegó Gerardo Estrada, quién dijo que con Marcelino y toda su generación durante la lucha de 1968 murió la esperanza, “pero cada uno de nosotros tomó una trinchera para seguir luchando”.

Recién llegada de Barcelona, la hija de Marcelino Perelló dijo que su dolor es “como el de cualquier hija, aunque se mezcla el personaje con el padre y todo el contexto que hay, la repercusión que tiene... Y todas las muestras de cariño que se agradecen mucho y veo que también hay gente que ha sufrido mucho porque ya no está”.  Finalmente comentó que la familia afinará detalles para el traslado de sus cenizas.