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Martes , 11.12.2018 / 21:35 Hoy

Máquina de escribir

Hombre de celuloide


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Aunque Stephen King ha dicho que el terror es lo inexplicable, resulta claro que lo mejor de sus ficciones tiene una explicación. Psicoanalítica, por cierto. Dos ejemplos: en El resplandor y en Cuenta conmigo se mezclan, como en manual de psicología, la muerte, la sexualidad y la oposición niño/padre. Es de lo siniestro freudiano de donde emerge el terror. No sucede así con La Torre Oscura que aunque tiene los mismos elementos (además de una torre contundentemente fálica) resulta fallida tanto en el terreno de la psicología de banqueta como en el de la cultura pop.

La Torre Oscura es la continuación de ocho novelas que comenzaron a publicarse en 1982. Los textos tuvieron una recepción fantástica pero la película no. A decir verdad, esta adaptación del danés Nikolaj Arcel se parece a la versión fílmica de La historia sin fin en lo errático y lo flojo. Lástima. King es un autor excepcional. Como otros marchantes narrativos (Spielberg, por ejemplo) puede coger la idea más descabellada y hacer que funcione. Aún esta ensalada en que se mezclan elementos de El señor de los anillos con cine western funcionaba en papel, pero en el cine no. Y sin embargo a King este fracaso lo tiene sin cuidado. ¿Qué más le da que McConaughey resulte tan ridículo haciendo el mohín de malo? ¿Qué le importa que se ensarten aquí y allá todos los clichés del cine de terror y esa quimera que llaman “fantasciencia”? No le importa porque King es una industria, una auténtica máquina de escribir que ahora mismo puede estar construyendo un magnífico relato corto (como Almuerzo en el café Gotham), el argumento de lo que será una película de culto (como Los niños del maíz) o simplemente una historia entrañable (como Sueño de fuga). King, además, lo tiene claro: si él fuese músico no aspiraría a Beethoven sino a los Ramones. El problema está en que el director Nikolaj Arcel no tiene tan claro su lugar en el arte. Premiado en el Festival de Cine de Berlín, Arcel ha aspirado a lo sublime y ha fallado. He aquí la definición de cursi.

Pop o no, para ser un artista como King es necesario mirar a ese inconsciente en el que habita el triángulo edípico de una película tan mala como La Torre Oscura o tan buena como El resplandor.


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