Tinieblas y confites, la obra que lleva al espectador al límite

El artista Rodrigo Cifuentes, colaborador del proyecto "El Milenio victo por el Arte", expondrá su obra Tinieblas y confites en el Museo de Querétaro, hasta el 17 de enero. 
La obra de Citafuentes lleva al espectador al límite.
La obra de Citafuentes lleva al espectador al límite. (Especial)

Ciudad de México

"En el ámbito de las artes se prefiere dar el espacio a artistas que vienen de fuera; habiendo tanto talento mexicano preferimos el malinchismo y abrirle las puertas a alguien que a lo mejor no tiene tanto. Siento que hace falta esa fuerza del nacionalismo, sin tener que llegar al fascismo, y creo se debe a que no impulsamos nuestras propias raíces como los otros países.", explica Rodrigo Cifuentes respecto a Tinieblas y confites, su más reciente exposición.

Con la muestra, Cifuentes busca generar en el espectador "aquella risa incómoda que surge cuando algo te divierte, pero te sientes mal por pensar en que no deberías hacerlo".

Se trata de doce piezas, seis óleos y seis dibujos al grafito, en las que congenia el tenebrismo del siglo XVII, que caracterizara a Caravaggio, con la cultura pop reinterpretada "a la mexicana".

"A esto me refiero como cuando en las tienditas pintan a los personajes de Pixar, por ejemplo, de una forma bizarra y abstracta. Esta es la forma en cómo la cultura mexicana absorbe este tipo de influencias, y eso es lo que quería mostrar en esta muestra", explica.

Cifuentes gusta de trolear al público con su arte, pretende hacerlo sin sufrir o sentirse incómodo. Así se lo dijo alguna vez un pintor al que admiraba

"Lo que necesitas es irte a la yugular de las personas" Cifuentes dice que, al estar entre el arte tradicional y el contemporáneo, dice cosas que alguien más nunca se atrevería.

"De las personas que tienen afecciones por el arte de querubines y pompas de bebés rosadas jamás voy a tener una respuesta óptima. Cuando me dicen que qué horrendo cuadro, que asusta, para mí es un halago porque es lo que pretendo. Con esta muestra busco llevar al espectador al límite. Además, ¿cuántas personas no se han hecho una carrera al ser malvados?", dice.

Para el colaborador del proyecto "El Milenio visto por el Arte", la cultura pop internacional se ha vuelto parte importante del imaginario mexicano, sobre todo porque Estados Unidos es el país vecino. Detalla que es tal la influencia de nuestros vecinos, que el mexicano en ocasiones olvida sus propias tradiciones.

"El mexicano es muy influenciable y creo es por una falta de identidad. Un ejemplo reciente es el maquillaje de La catrina: ya no la ponen mexicana sino como un producto lanzado por Estados Unidos al que ya le dicen Day of the Deadh. En ese aspecto siento que el mexicano es muy malinchista, voluble y muy influenciable por toda esta información, misma que interpretamos de forma bizarra, y no sé si sea una influencia buena o mala pero enriquece el folclor mexicano, queramos o no", sentencia.

Respecto al malinchismo que existe entre los mexicanos, el artista considera que es el producto de la educación a la que hemos sido sometidos.

"El desprecio y los insultos a los demás son lo que no le permiten avanzar al país, y todo ello viene desde que se les enseña a los niños que fuiste conquistado y aplastado. Pero en el momento cuando el mexicano asuma que ese es su pasado y que son ellos quienes tienen el control de su presente, el país va a despertar en todos los aspectos, y así van a dejar de aspirar a ser Brad Pitt y Britney Spears", concluye.

Tinieblas y confites estará en exhibición hasta el 17 de enero en el Museo de la Ciudad de Querétaro, Vicente Guerrero 27, colonia Centro, Querétaro.