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Lunes , 24.09.2018 / 12:47 Hoy

Malikian: el público y el respeto

El violinista español de origen libanés, decidió romper con los paradigmas de la música clásica, que usualmente tenía una tendencia elitista, por lo que decidió ampliar su espectro.

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Fue el tercer concierto de la temporada otoño-invierno 2016 de Camerata de Coahuila, Scheherezade de Rimsky-Korsakov estaba en el programa.

La interpretación de esta pieza fue hermosa, cabe poca duda en eso, el público de aquella noche sintió lo mismo, tan así que se atrevieron (¡se atrevieron!) a aplaudir entre el primer y el segundo movimiento.

Los músicos se molestaron deliberadamente. A los aplausos siguieron miradas fulminantes de quienes ocupaban el escenario, pusieron cara de "los aplausos hasta que la pieza entera termine", de "no, no nos interrumpan, guárdense sus ovaciones para el final", de que olieron un huevo podrido, una papa echada a perder y cosas de esas.

A veces (casi siempre) pareciera que los músicos bien formados se preocupan poco por su público.

Encima dicen (me consta) que la música es para todos, que el público debe visitar los teatros y cerrar los ojos y dejarse llevar por ella (aunque a la hora de la hora, no hay que dejarse llevar de más).

[OBJECT]A contrapunto de esto, el violinista español de origen libanés, Ara Malikian, quien el pasado viernes ofreció un concierto en el Teatro Nazas, luego de vivir mucho tiempo en este mundo de las orquestas, decidió alejarse y hacer las cosas a su manera, buscó ser más cercano a su público.

"Quería tocar la música que me gusta, pero de un modo más relajado, más ameno, más apto para todos los públicos".

"Siempre me daba pena, me daba lástima, que la música clásica no llegaba a mucha gente, era un público muy restringido, muy elitista y yo creo que la música clásica debe de estar al alcance de todo el mundo".

Su actuación sobre el escenario es extrovertida, se pasea por todo el escenario y hasta entre las butacas, habla con su audiencia, se pone pocos límites en su actuación, pierde su cotidiana personalidad más bien apacible, se transforma y lo hace para las personas para las que toca.

"Yo cuando estoy en el escenario tengo una motivación, un objetivo que es llegar al público, llegar a emocionarlos, llegar a su corazón, a su alma, es mi único objetivo".

"Tengo mucho respeto al público porque considero que se han molestado en venir hasta el auditorio y tengo la responsabilidad de hacerles feliz. Yo en el escenario estoy muy feliz porque hago lo que me gusta e intento transmitir lo que siento al público".

Sencillez, humildad, trabajo y respeto al público, a sus gustos y criterios, son los aspectos que Ara Malikian considera debe tener todo músico, pues vive de la gente que lo escucha y debería ser su única meta. Pero en fin, ¿qué se le va a hacer?

alberto.robledo@milenio.com

JFR

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