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Martes , 16.10.2018 / 08:20 Hoy

"Mademoiselle Paradis" rescata la historia de la pianista ciega

La realizadora Barbara Albert la descubre ahora en un filme que muestra los difíciles días en que la protagonista recuperó la visión.

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Una calle de Viena lleva el nombre de Maria Theresia Paradis, pero pocos saben en su ciudad que fue una pianista y compositora ciega del siglo XVIII. La realizadora Barbara Albert la descubre ahora en un filme que muestra los difíciles días en que la protagonista recuperó la visión.

Mademoiselle Paradis, segunda vez que la directora austríaca compite en la sección oficial de San Sebastián tras The Dead and the Living (2012), está basada en el libro Mesmerized, de Alissa Walser.

Albert dijo en rueda de prensa que, tras leerlo, decidió contar en imágenes la historia de esta mujer “que sufrió y fue valiente” y que en su juventud también fue utilizada “como un objeto”.

El filme se inicia en 1777, cuando Paradis tenía 18 años y ofrecía conciertos para la alta sociedad vienesa, a los que la gente acudía más por curiosidad morbosa que musical.

La joven había sido ya sometida a diferentes suplicios en el intento de sus padres por curar a su hija, ciega desde los tres años, pero con el ingreso en la clínica que el doctor Franz Anton Mesmer tenía en su propia casa acabaron los experimentos con sanguijuelas, sulfuro y mercurio.

Los métodos de Mesmer, que aspiraba a ser reconocido como científico, estaban más cerca de los de un curandero que los de un médico, y también más unidos al cariño que a las torturas sufridas hasta entonces, y Paradis comenzó a ver. A medida que contempla por primera vez seres vivos y objetos que su memoria había olvidado, comienza otra clase de tormento, porque comprueba que la vista frena su virtuosismo al piano.

Albert se planteó trabajar con una actriz ciega para dar “autenticidad” a su proyecto, pero el papel recayó finalmente en Maria-Victoria Dragus, una de las protagonistas de The White Ribbon (2009), que aprendió a mover los ojos y el cuerpo —o a perder su control, como precisa Albert— con la colaboración de mujeres ciegas.

Dragus, nacida en Rumanía en 1994, ha viajado a San Sebastián con parte del reparto del filme, entre ellos Lukas Miko, que da vida al padre de Maria Theresia Paradis, actor que también trabajó con el autor de Amour (2012).

Dragus logra una gran interpretación en este filme de cuidada dirección artística, donde el universo de la protagonista se muestra en bellos planos que tienen como fondo el papel pintado de su dormitorio o el fresco de paisajes exóticos de la habitación del piano.

“Esos papeles existían, y los reconstruimos y pintamos como un símbolo del mundo interior de ella”, de una chica que a veces “se convierte en alma salvaje” y que otras, explicó la directora, “no se permite liberar sus sentimientos”.

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