Los lugares más emblemáticos del Nobel mexicano

En la capital del país se encuentran varios sitios que marcaron la vida del ensayista.
Fachada de la casa a la que llegó al mundo.
Fachada de la casa a la que llegó al mundo. (Jesús Quintanar)

México

A un siglo del natalicio del Premio Nobel de Literatura 1990, Octavio Paz (México, 1914-2014) MILENIO recorrió algunos de los lugares que en la Ciudad de México fueron determinantes en la vida y obra del ensayista, poeta y diplomático.

Su nombre completo: Octavio Irineo Paz y Lozano y, según consta en su acta de nacimiento, nació el 31 de marzo de 1914, a las 11:40 de la noche, en la calle de Venecia 14, en la colonia Juárez.

Ricardo Cayuela, director general de publicaciones y miembro del Comité Organizador de las actividades del Centenario de Octavio Paz, dice que mucha gente cree que nació en Mixcoac porque ahí pasó los primeros años de su vida. Actualmente, en la calle que lo vió nacer se encuentra un consultorio médico.

Su familia se ve orillada a mudarse a Mixcoac, en el turbulento año del 1914. "Deciden que el mejor refugio es la casona del abuelo Irineo Paz, en el pueblo de Mixcoac, todavía no integrado plenamente a la Ciudad de México, la prueba de que ese lugar lo marcó es que se encuentran muchos escritos y reflexiones de Paz sobre esa infancia y todo lo que vivió hasta su juventud".

Actualmente ese inmueble, localizado en la Plaza Gómez Farías 8, es ocupado por una congregación religiosa; se encuentra al lado de la casa de Valentín Gómez Farías, iniciador de la Reforma y dos veces presidente de la República.

San Ildefonso

Si hay un lugar clave en el desarrollo intelectual del joven poeta Octavio Paz es la Escuela Nacional de Preparatoria, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, espacio que inmortalizará en uno de los textos de su madurez: Nocturno de San Ildefonso, el cual es reproducido en una placa en el emblemático edificio colonial.

El poeta y traductor, Aurelio Asiain, quien fue editor de la revista Vuelta, dirigida por Octavio Paz, asegura que San Ildefonso marca el inicio de la vida literaria del poeta. Fue importante en su adolescencia, pero también lo fue en su madurez. Cuando él regresa a México después de haber estado en la India y en Estados Unidos, su reencuentro con su alma mater es muy importante.

El escritor Alberto Ruy Sánchez, revela algo en lo que pocos reparan: en el Antiguo Colegio está el pasillo con barandal metálico, donde el joven Paz pasaba largo tiempo con sus amigos, de hecho la primera revista que publicó llevó el nombre de Barandal.

Paseo de la Reforma

Octavio Paz, uno de los autores más relevantes del castellano del siglo XX, vivió en muchos lugares, pero la residencia donde habitó por más tiempo fue en el primer piso de un edificio de Guadalquivir y Reforma.

El también secretario de redacción de la revista Vuelta, Alberto Ruy Sánchez, dice que en el edificio donde Paz vivió por más de 25 años, tenía una pequeña biblioteca, una biblioteca de lector, es decir, no acumulativa o de coleccionista como la de José Luis Martínez.

Asimismo, contaba con un espacio donde tenía todos objetos de arte que había coleccionado con Marie Jo durante sus viajes, y otro que le habían regalado sus amigos, los grandes pintores. Esta sala fue finalmente lo que se quemó, no la biblioteca; lamentablemente, en esa sala había un librerito donde había colocado sus primeras ediciones que quedaron hechas cenizas

Paz murió el 19 de abril de 1998, a las 22:35 horas, en la Casa de Alvarado, en la calle de Francisco Sosa 383, en Coyoacán, a la edad de 84 años, a consecuencia de un cáncer renal.

Revelación de la Fonoteca

Benjamín Rocha, director de Promoción y Difusión de la Fonoteca Nacional, muestra a MILENIO el lugar donde estuvo el lecho de muerte del poeta Octavio Paz, dentro de la casona de Alvarado.

"Eso solo unos cuantos lo sabían y no se había hecho público", dijo en el inmueble en el que vivió los últimos días de su vida, de septiembre de 1997 al mes de abril de 1998, luego de que su departamento de Guadalquivir en pleno Paseo de la Reforma sufriera un incendio.

Tras su visita a la Fonoteca, el pasado 25 de marzo, Guillermo Sheridan, quien en 1997 fue invitado por Octavio Paz a dirigir su fundación, hizo esa revelación. "Ahora que sabemos dónde falleció, hemos puesto en ese lugar un girasol, la flor emblemática que era su favorita. Solamente quien lo ha leído y disfrutado sabe que es una referencia en su poesía y luminosidad".