Una colección de libros tres veces insospechada

La editorial Vanilla Planifolia presentó la colección Los Insospechables, con la que se propone acercar al lector a "rarezas" literarias.
Colección 'Los Insospechables', de la editorial Vanilla Planifolia.
(Milenio Digital)

México

Recientemente la editorial Vanilla Planifolia editó el sexto título de su colección de narrativa Los Insospechables. Se trata de un proyecto mexicano que se propone hacer accesible al lector obras literarias que pueden ser consideradas "rarezas" dentro de mercado editorial regional.

Philippe Ollé-Laprune, Luis Ernesto Nava y Rodrigo Fernández, encargados de la investigación y selección de los textos para la colección, tienen tres criterios específicos que guían la línea editorial que Los Insospechables sigue:

  • Traducción de textos que provienen de contextos poco conocidos en nuestro idioma, es decir autores pertenecientes a culturas como las africanas, las árabes, las asiáticas y las de Europa central y oriental;
  • Textos escritos por autores de habla hispana cuya obra ha sido poco difundida;
  • Textos de artistas que se han destacado en disciplinas ajenas a la literatura —artistas visuales, escénicos, músicos, cineastas o fotógrafos— que hayan incursionado de una u otra manera en la narrativa como medio de expresión.

Dentro de la primera categoría, textos de culturas en cierta forma lejanas a la nuestra, se han publicado ya tres novelas: Damiselas de Numidia, del escritor marroquí Mohamed Leftah, que narra la vida en un burdel de Casablanca, combinando la tradición de la poética árabe con el realismo sucio de autores como Jean Genet; La falena de las colinas, del escritor Koulsy Lamko, originario de Chad pero que ha vivido en distintos países de África, su novela es un testimonio metafórico de la masacre de los tutsis y fue una obra producida en el marco del proyecto literario internacional "Ruanda: escribir por el deber de la memoria"; y Pelourinho, de Tierno Monénembo, escritor y científico de Guinea, cuenta la historia de un escritor africano que viaja a Brasil en busca de sus raíces y que retrata la realidad marcada por un pasado de esclavitud y migraciones trasatlánticas.

En lo que toca al rubro de escritores en español se editaron dos títulos: El falso cuaderno de Narciso Espejo, novela del escritor venezolano Guillermo Meneses, publicada originalmente en 1952; y el libro Primer manifiesto nadaísta y otros textos del colombiano Gonzalo Arango, escritor que tras morir en 1976 dejó una obra radical y visionaria que sigue siendo reconocida por la crítica y por otros escritores latinoamericanos como una influencia importante.

En la última categoría se encuentra Hebdomeros, novela corta del pintor italiano, nacido en Grecia, Giorgio de Chirico. Obra originalmente escrita en francés en 1929. Es considerada una pieza clave del surrealismo.

Pero la selección de obras es sólo una de las características con las que Los Insospechables trata de marcar una diferencia. En las solapas de los libros que requirieron traducción se incluye un perfil del traductor elegido para esa tarea, estos muestran que dicha elección no se basó únicamente en su dominio de la lengua a traducir, sino que se buscó también cierta afinidad con el autor o la obra. Por ejemplo, Hebdomeros fue traducida por Conrado Tostado, quien además de escritor, periodista y traductor de amplia trayectoria, es también crítico de arte, curador y museógrafo. Todo lo cual lo coloca en situación idónea para haber traducido la novela de un pintor surrealista.

Y existe todavía otro elemento —el tercero— que hace que Los Insospechables haga honor a su nombre: el diseño editorial.

No sólo se trata de las vistosas portadas, que alternan vivos colores cálidos con texturas metálicas, sino que, al terminar cada uno de los libros de esta colección, se encuentra una nota que indica la historia de las tipografías empleadas en su formación. Una tradición casi muerta en estos días que es buen signo de encontrarse con algo auténticamente insospeble.